Saturday, October 16, 2010

Sobre los pájaros


"Uno debe ser liviano como un pájaro, no como una pluma" – Paúl Valery

En Tierra y Mar, Carl Schmitt emite una rara sentencia: después que el Leviatán y el Behemoth, los gobernantes del mar y la tierra, mueran en un combate apocalíptico, un tercer monstruo que gobierna el cielo pasará al primer plano. Lo Abierto de Giorgio Agamben comienza con un curioso análisis de una ilustración que se encuentra en una Biblia alemana de la segunda mitad de siglo XIII. En la parte baja de la página podemos ver una ilustración de una fiesta que ocurrirá hacia el final de los tiempos. Los invitados de honor en la fiesta serán aquellos fieles que en la ilustración aparecen representados con cuerpos humanos y cabezas de animales. Según la tradición judía, el menú de la cena consistirá en tres monstruos legendarios, los cuales ubicamos en la parte superior de la página: la criatura de mar Leviatán, la terrestre Behemoth, y la aérea Ziz. Cabe preguntarse, ¿qué se esconde detrás de estas alusiones míticas por parte de estos dos pensadores críticos? Lo que sigue constituye una respuesta preliminar al asunto.

Primero que todo, la alusión a la ilustración de cubierta del Leviatán de Hobbes es una obviedad. También es importante notar que, en un libro llamado Behemot publicado tras la muerte de Hobbes, se identifica al monstruo terráqueo con todos los poderes (religiosos) que socavan el estado soberano, y que de algún modo es quien trae consigo los horrores de la revolución y la guerra civil. Lo único que debemos hacer es esperar: tarde o temprano, los dos monstruos lucharan, y ninguno de los dos permanecerá vivo. Sin levantar un dedo, los fieles entonces tendrán el plato fuerte en su banquete mesiánico.

Aunque existe un elemento el cual Agamben no llega a examinar. ¿Quien es este "Ziz", este grifo del vuelo? ¿Cual es su poder simbólico? Dentro de la economía política y teológica, el Leviatán y el Behemot, o sea el mar y la tierra, ¿cual es el lugar simbólico de este pájaro? Propongo a continuación algunas posibilidades.

La primera pista viene de algunos estudiosos de ilustraciones iconográficas quienes han investigado en varias imágenes el lugar y el posicionamiento de los árboles y los pájaros. Aunque podemos encontrar esta relación en distintas culturas, los judíos le otorgan un contenido específico: el árbol es un referente al paradisiaco Árbol de la Vida, y el pájaro se le llama chol. Según la leyenda, Eva les dio a todos los animales de comer del Árbol del Saber en el jardín, de esta forma condenándolo al mismo destino de la raza humana (en oposición a la creencia común, aquí podemos encontrar el tema central de la escritura de Elsa Morante sobre la inocencia de las especies no animales). Hay solo una excepción: el chol rechazó la fruta prohibida, y de esta forma Dios le otorgó vida eterna en el Edén.
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Esta extraña leyenda es una muestra de la total reverencia que los antiguos sentían por todo tipo de pájaros. Pensemos, por ejemplo, el papel de la paloma en la historia del diluvio: es este pájaro el único mensajero de la salvación de aquellos que del Reino vivieron dentro del arca de Noé. Pensemos también en el sacrificio del convenio entre Abraham y Dios: los animales se descuartizan en dos partes, salvo los pájaros que se mantienen intactos, mientras vuelan sobre el altar. San Augustine explica en una escena memorable:

"Carnal beings are divided among themselves, whereas spiritual beings are in no way divided, whether, like the turtle-dove, they remove themselves from the busy world of human affairs, or, like the pigeon, pass their lives among them. Both of those birds, moreover, are simple and harmless, thus signifying that...there would be individual sons of the promise and heirs of the kingdom destined to continue in eternal felicity". (City of God)

Uno podría preguntarse si el mito del Ícaro y Dédalo deben ser interpretados meramente como una historia sobre la vanidad que ciega al humano hacia el suelo. Situándonos entre Atenas y Jerusalén, podríamos sugerir que el significado del mito no tiene nada que ver con la habilidad técnica del vuelo, sino con la del escape de la guerra perpetua que toma lugar entre la tierra y el mar. Es este el impulso a una vida al aire libre (no en los cielos) que ni el Leviatán o el Behemot pueden alcanzar, sino solamente el ziz, figura del fénix judío.


Uno también puede preguntarse hasta que punto "las líneas de fuga" de Deleuze son rutas de escape. Al fin y al cabo, "las fugas", son inseparables de la idea del vuelo. Líneas de fuga son similares al vuelo de los pájaros, o como decía Nietzsche: "los pensamientos que llegan con patas de palomas guían el mundo". Y es también Nietzsche, uno de los héroes de Deleuze, quien tiene una de las alusiones más hermosas sobre los pájaros: "los pájaros de caza", como símbolo central de una moralidad noble.

Quizá el capítulo más bello en la historia iconográfica de los pájaros la podemos encontrar en otro manuscrito judío, del cual se cree que origina en Alemania durante el sigo XIII y el XIV. Hoy este Haggadah de "cabezas de pájaros", como se le conoce, se encuentra en la Biblioteca Nacional de Jerusalén. Al igual que la imagen que la interesa a Agamben, encontramos aquí ilustraciones humanas con cabezas de animales. Solo que, a diferencia del manuscrito de la biblioteca de Ambrosio, en esta imagen los pájaros tienen puestos sombreros similares a los que los judíos solían usar durante el Medioevo. Estos Judíos/Pájaros no representan, sin embargo, en el fin de los días. A través de las páginas del libro, las figuras aluden a famoso pasajes o figuras bíblicas (Abraham, Moisés, etc.). Entrevemos también figuraciones tradicionales de las Pascuas judías, salvo algunas excepciones como el sol, la luna, los Ángeles, y el rey que si contienen rostros humanos.

Si tenemos en cuenta la simbología de la figura del pájaro que hemos intentado delinear hasta el momento, el mensaje político-teológico subversivo que emerge de este magnifico Haggadah necesita poca explicación (y sin duda, estuvo bien guardado por mucho tiempo a través de judíos medievales que lo leían cada año). Sin embargo, después de mirar detenidamente estas imágenes, otra imagen icónica nos viene a la mente: la imagen anti-semítica de los judíos con sus largas y picudas narices. Ruth Mellinkoff han intentado argumentar recientemente que el Haggadah con "cabezas de pájaros " fue ilustrado por artistas cristianos anti-semitas, y testifica la opresión histórica de los judíos en sus propios libros sagrados. Sin embargo, me gustaría proponer una lectura opuesta: quizás el origen del anti-semitismo ha sido basado en la imagen oculta mesiánica de un hombre con cabeza de pájaro.

De modo que conviene concluir con una de las representaciones más potentes sobre los pájaros de nuestro tiempo: el film canónico de Hitchcock The Birds. Lo que los psicoanalistas nunca llegan a entender es que, desde un punto de vista iconográfico, este film no es solamente perverso, sino profundamente subversivo. ¿De que otra forma entonces entenderíamos la historia de esta pareja burguesa que de pronto son atacados por estas inofensivas criaturas haladas? Si persistimos con la comparación de pájaros y judíos, entonces este film bien pudiese ser leído como propaganda Nazi. Uno también pudiese pensar hoy en otras entidades semíticas, como los árabes, que se estrellan contra nuestros edificios sin previo aviso.

Aunque no precisamente a esto a lo que quiero llegar. Estoy convencido que lo que surge de todos estos ejemplos de pájaros en la historia del hombre es una nueva simbología del poder como potencia, que evade todas las trampas, y que escapa las redes terrenales. Para la comunidad que viene, no hay dudas que el pájaro es un ícono de la esperanza; mientras que para la sociedad actual – moderna, capitalista, y biopolítica –, esta criatura inofensiva es la fuente secreta del horror.

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David Kishik
*Profesor de filosofía en Nueva York y traductor del filó
sofo italiano Giorgio Agamben. Ha traducido dos libros de ensayos de este pensador, What is an apparatus? (2009) y Nudities (2010) para Stanford Press. Es además autor del libro Wittgenstein's Form of life (Continuum, 2009).

Traducido por Gerardo Muñoz, Octubre del 2010.

Le agradezco al Prof. Kishik la amabilidad de aceptar publicar su texto en este espacio.

4 comments:

Anonymous said...

David Kishik es el traductor de Agamben? Yo tenia claro que era Daniel Roazen...
gracias por aclararme.

Gerardo Muñoz said...

No solo Daniel Roazen y Kishik, tambien esta Kevin Atell y algunos otros.

G

Anonymous said...

"Uno también pudiese pensar hoy en otras entidades semíticas, como los árabes, que se estrellan contra nuestros edificios sin previo aviso."

esa fue la unica referencia que pudo encontrar sobre los pajaros dentro de la cultura arabe? Podria merecer una mirada mas afondo.

Saludos!

Gerardo Muñoz said...

Si, es cierto, a mi esa frase tambien me llamo la atencion. No se trata de una mirada mas afondo, sino que podria haber buscado otra metafora.
Gracias,

G