Saturday, December 4, 2010

La Megacidad en Art Basel


Uno de los rasgos mas generales de las exhibiciones y plataformas del arte contemporáneo actual – sean estas Documentas, Manifiestas, o Baselitas (nombre paródico que se le debemos al genio Glexis Novoa) – es que ya son espacios simbólicos para no ser vistos en su totalidad, ¿pues quien tiene el tiempo, como creo que comentó una vez Alex Alberro en un coloquio de arte contemporáneo, para ver todas las obras en su duración de tiempo real? En este sentido el espectador aquí también es, como los proyectos curatoriales, efímeros y selectivos a la hora de consumir la obra de arte. En la totalidad de este espacio soberano se encuentra, diríamos siguiendo a Schmit, la excepción de poder localizarnos como ciudadanos. De ahí que se ha perdido todo respeto por la garantía de una estética seria, a favor de una encrucijada del mercado por vender, ya también desde un a priori negociable, a la falange elitista del mundillo artístico.

Solo hay que constatar lo que le preguntaba, recientemente, el "curator de las fair-aging", Paquito Barragán a los directores del Art Basel Miami, Annette Schönholzer y Marc Spiegler (vestidos aquí como maniquís de la alta costura italo-alemana; ella con mechones hipster, el con cabecita rapada), sobre la función de Basel para tener una idea de lo que "es" hoy el arte institucionalizado bajo la macana del mercado [1]. Y no es que el mercado sea, propiamente dicho, un espectro del mal (Warhol y la generación del pop, por ejemplo, pudo articular desde el centro del mercado y el mundo del branding, todo el malestar y la agonía del comienzo de la imagen); sino que aquí se nos presenta la Feria Baselita como acriticalidad sistémica, como función totalmente vacía, descafeinada, de lo que entendemos por arte, dentro o fuera del mercado. No se trata, en todo caso de arte, sino de un pretexto para sacar dividendos; de otra forma de capitalizar con la contemporaneidad a su vez que, como vio ya Walter Benjamin en la función de lo arcaico en el Paris decimonónico, vuelve a un pasado inmoral bajo la marca de un signo vacío.
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Pero todo discurso de Estado (y Basel Miami lo es) contrae una apuesta contra-hegemónica, un lugar de malestar para los últimos latidos de un arte en Miami que cada vez con mas frecuencia parece cualquier cosa menos arte. Es curiosa la situación de Miami como ciudad paradigmática de la ideología contemporánea, es decir, como aquello que presenta una esencia, sobretodo a través de "Ferias" o "shows", privada de su sustancia. Ahí están la "Feria del Libro" (sin que la ciudad tenga librerías, y por ende, lectores), "Art Basel" (sin que existan artistas que integren, o formen parte de un núcleo de la feria, y por ende carece de espectadores entrenados para ver reunida el arte de esta ciudad). Tomando esto en cuenta, fue un poco este el juego que motivó al artista cubano Glexis Novoa, hace un año, a crear un "Baselita" – una especie de hija bastarda de la comadre Basel, pero igual hija – donde reunía artistas de la periferia (real), y aquellos que, estando en la ciudad, no solían estar representados bajo el gran signo de peso que fomenta la "conciencia-estética" de los basaleros-comisarios y otros cabecitas rapadas del new-gang empresarial.

Megaplex es el nombre, y figura en ella un amigo, el pintor Rafael-López Ramos. La muestra – muy recomendable - tras un éxito durante el pasado mes de octubre, busca "cerrar el tempo de Basel, con una libre conjunción de expresiones artísticas, generaciones, y comunidades culturales de Miami". La muestra reúne artista como: TJ Ahearn, Jorge Chirino, Lu Gold, Marlene de Lazaron, o Cristina Villamil. Quizá el rótulo – con la megalomanía de la etiqueta "Mega" – busca, al igual que la Baselita bastarda de Glexis, servir de terrorista camuflado en una feria de arte que solo muestra la inestabilidad de nuestros tiempos y aquello que Baudrillard llamó, en su momento, la conspiración del arte como forma total del engaño capitalista [2]. El arte de Megaplex comienza desde el título: maximizar a lo máximo, ya que todo discurso posmoderno de lo menor, de incluir la no-parte en el régimen de lo estético, ha sido en su mayor fractal, repropiado por los poderes de una totalidad que finge todo tipo de estrategias para lanzar su barco a alta mar. Tal cual, Megaplex no puede dejar de ser vista sin la otra muestra "I'm from Miami Bitch!", una especie de potaje, al decir de Rafael López Ramos, que reúne artistas similares de una ciudad que se deja vivir en el umbral de su desintegracióon urbana. De la madre, creo que hoy solo podemos recomendar estos abortos.
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notas:

1. Barragan, Paco. "Art Basel Miami Beach 2010: An Interview with Annette Schönholzer & Marc Spiegler". Art Districts Magazine, Diciembre del 2010.

Aludo, antes que todo, a la última pregunta de la entrevista: B.- Finally, for two years there have been persistent rumors of Art Basel leaving Miami for another venue like Los Angeles. Miami has a very favorable climate: it is the winter residence of many millionaires, especially Latin Americans, that buy art; Miami is very well-connected and easy to move around the city; and last, it has very attractive tax benefits, just like Basel. These are assets that are difficult to find. What can you tell our readers about this?

2. Baudrillard, Jean. The conspiracy of art. Semiotext(e), 2005.

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Gerardo Munoz
Diciembre del 2010
Gainesville, FL.

7 comments:

Anonymous said...

ajajajaja. que bueno esta esto

R.L.R. said...

Gerry, gracias por tomar de pretexto nuestro evento para acometer esta reflexión profunda y diseccionante de un fenómeno que tiene tantas aristas como Artistas y "artistas".
Un abrazo.

juan felipe hernandez said...

que fuerte.
Como diria miguel, un "poco resentido"

Gerardo Muñoz said...

Gracias a ti Rafa, por tu arte y postura en esa jungla que tiene mas aristas que otra otras cosas.
va un abrazo,

G

Gerardo Muñoz said...

Juan Felipon, te equivocas: ni fuerte ni resentido. Primero, porque no esta escrito en clase "felipesca", o sea frankfurtiana, todo lo contrario. Veo muy positivo los cortes tanto de costura como de pelo de estos senoritos. Y no hay resentimiento porque en realidad no hay nada que resentir. Re- presupone, antes que nada, y tu lo debes saber por aquello de la burundanga de la memoria y repeticion deluziana, un sentir.
Dale suave...

Gerardo Muñoz said...

XD! Anonimo me rio contigo!

Anonymous said...

brillant! sigue por ahi G