Friday, December 31, 2010

René Francisco en su entorno



Desde los primeros días de diciembre se ha propagado la noticia de que el artista René Francisco fue seleccionado como el merecedor del Premio Nacional de Artes Plásticas 2010, entre otros 11 creadores cubanos residentes en la Isla. Lo que hace relevante la decisión del jurado que presidió Nelson Domínguez (premiado del año anterior) es que por primera vez se reconoce con un lauro de tal magnitud en Cuba, a un artista nacido después de 1959 y formado con el proceso revolucionario.

La selección de René Francisco hace mella en la falsa idea de que los grandes méritos corresponden solo a vetustos “dinosaurios” y que se entregan casi a punto de que termine la vida. El artista pertenece a la generación que tuvo a “Elpidio Valdés en lugar de Súperman”, como describiera el cantautor Carlos Varela y que, aún con el eco de la furia de los Beatles, creció mientras se intentaba rescatar lo cubano y construir a partir de ello un proyecto de sociedad diferente. El artista se formó en las escuelas de arte creadas por la Revolución, favorecido por lo que él considera “una sólida educación gracias a una política hecha para los humildes”. René Francisco es, como señala Rubén del Valle, presidente del Consejo Nacional de Artes Plásticas, “un beneficiario de una política cultural que ha apostado por hacer de los creadores el centro de la atención”.

Su compromiso social traspasa las fronteras del cuadro. Acompañan a la producción instalativa, pictórica y performática de René otras maneras de hacer arte: el trabajo social y la pedagogía. La coincidencia de la entrega del Premio Nacional el día del educador en Cuba, trajo a colación la labor docente del holguinero y un recorrido que demuestra obligación personal con sus contemporáneos y con su cultura. “Es el artista poniéndose al servicio del entorno”, apuntó el actor Luis Alberto García en su inusual elogio durante la ceremonia del 22 de diciembre en el Museo Nacional de Bellas Artes. “Con sus acciones en barrios alejados —agregó García― René Francisco ha estado salvando la voluntad de elegir y reconstruir”. Proyectos artísticos sociales en barriadas marginales como “Casa de Rosa” y “El patio de Nim”, han sido prolongación de una obra diversa, sobre la que ha gravitado siempre su identificación con los conceptos de patria y país.
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Precisamente apunta el actor y amigo a cargo del elogio, que “su plan de estudios es hacer patria”. Por ello, el docente que ideó en los 80 el grupo Desde una Pragmática Pedagógica (DUPP), que fue nombrado en 2000 como Profesor Honoris Causa del Instituto de Arte de San Francisco y que en 2009 retomó sus cursos en el Instituto Superior de Arte, ha dedicado importantes esfuerzos a la educación: “mis alumnos han escogido el camino de la fraternidad como vía al conocimiento. (…) La educación tiene la posibilidad de salvarnos y de salvar a los demás”.

Para el autor de exposiciones como la reciente Pinturas del ayer y del mañana que se exhibió en mayo en la galería habanera Servando Cabrera, el artista ha de ser, como lo había pensado Duchamp: “un francotirardor”. Sin embargo, a René Francisco se le conoce “más como conceptualista que visceral, aportando una análisis profundo de nuestra sociedad”, “un especialista en carreras de fondo y no un velocista”, como lo resume Luis Aberto García.

René Francisco ve a su país como un gran amigo con el cual compartir los momentos de felicidad y enfermedad. Su batalla de cara al futuro, pensando en los hijos y los nietos de los hombres y mujeres de su generación, será “en contra de la mediocridad”. Como el artista más joven que ha recibido un premio nacional en Cuba entre todas las manifestaciones, se encontrará nuevamente el público en una exposición que organizará el Museo Nacional de Bellas Artes el próximo año, la cual también hará honores al prestigio y la vitalidad de las artes plásticas y el proyecto social cubanos.
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Mabel Machado
La Habana, Cuba.
*Originalmente publicado en La Jiribilla

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