Monday, January 17, 2011

El arte de apuntar


El arte de apuntar es una manifestación creciente de la política contemporánea. Ese dedo inquisidor que intimida y delata. El que traza el círculo de la diana, encierra el objetivo y dibuja el destinatario de las balas —todas esas cosas que parecían exclusivas del terrorismo—, va camino de convertirse en un estilo habitual de la cosa pública. No se trata ya de señalar al enemigo externo. Ahora, el boceto de la ejecución está destinado también a paisanos que comparten pasaporte y sistema político.

En España, por ejemplo, dibujar una diana y marcar el objetivo puede ser considerado un acto terrorista. Porque no hay que llamarse a engaño; en la secuencia patibularia de esta corriente, después del "¡Apunten!", suele venir el "¡Fuego!".

Es probable que el Tea Party o la ultraderecha norteamericana no sean jurídicamente culpables en el tiroteo de Arizona. Pero sí son políticamente responsables. (Robespierre no manejaba la guillotina, pero es él, y no el verdugo de turno, quien ocupa un lugar en la historia política de la decapitación).

Los cubanos sabemos algo del arte de apuntar. De hecho, Fidel Castro no puede entenderse sin el dedo y el micrófono. Esos símbolos revolucionarios que evidencian la exageración del gesto y la amplificación de la palabra. Los hay, incluso, que han alzado el dedo y perseguido con saña en su nombre y en su contra. Cambiando el dogma; pero no el ademán. (Cuánto hemos necesitado que esa generación se dejara, de vez en cuando, el dedo en el bolsillo y la lengua en la boca). Tanto como asimilar que, en democracia, no se pone al adversario en la mirilla. Por ese camino, la aclamada muerte de la política no es más que un puente hacia la política de la muerte.
.
___
Iván de la Nuez
Enero del 2010
Barcelona, España.
*Originalmente publicado en Diario de Cuba.
*imagen: bailarinas ensayan el Schelkunchik

No comments: