Tuesday, February 22, 2011

El patriotismo en vilo


 Los más recientes sucesos de la política global demuestran que la idea de la patria ha regresado, a la manera de un espectro, y ya deambula por esa nueva imaginación nacional de ciertas comunidades. Ya no se trata de un patriotismo decimonónico, que ofrece la vida en ritual por el otro desconocido, sino de los últimos vestigios de una fuerza reaccionaria que se levanta, con armas o sin armas, contra el ejercicio de la democracia, la inclusión, y la convivencia de lo común. La crisis del estado-nación, el regreso de la hegemonía del Imperialismo Norteamericano en buena parte de países del globo (piénsese el Medio Oriente, o Colombia en America Latina), y el percance de la Izquierda a movilizar la imaginación de las masas, son signos de un malestar que solo puede desembocar en tragedia o en la espera más terrible.

"Patriotismo” este que ejerce desde la añoranza por los tiempos perdidos (volver a la pequeña America del trabajo y la ética, ha sido uno de los lemas centrales del Tea Party en voz de su líder Sarah Palin) que, en la malla de la globalización, se han visto ultrajados por los microbios migrante a la deriva. En más de una forma se trata de la muerte del multiculturalismo – también anunciada recientemente por la canciller alemana Merkel – como prueba que el sujeto migrante se ha vuelto un ademán de lo Real: un sujeto tan diferente a la normatividad que solo puede destilar toxicidad. El Patriotismo busca atrincherase en estas coordenadas y suprimir toda cercanía. Hacer del espaciamiento una de las poéticas de una comunidad realmente desobrada, o sea, donde todos podemos convivir en tanto todos seamos diferentes en un lugar otro.A la distancia.

El surgimiento de los patriotismos es lo que intenta pensar la exposición “Patria o Libertad” que ahora se exhibe en el Museo Cobra (Voor Moderne Kunst) de Amstelveen en Holanda, a cargo del comisario y especialista de arte contemporáneo Paco Barragán. La exposición cuanta con un buen cúmulo de videos, donde se recoge la diseminación del fervor patriota a escala planetaria. Esto significa, a primera vista que contamos con un arte que es time-based, y que se ocupa necesariamente, ya desde su propia forma, del patriotismo en la contemporaneidad. Hacer obras en tiempo-real, al decir de José Luis Brea, indica una preocupación por el momento en que deviene el evento y se instala en el campo de los saberes y sus discursos. De ahí que la apuesta de “Patria y Libertad” logre, de partida, hacer del presente un lugar pensable, y de la reacción de lo patriota una figura para la respuesta.

Por momentos, estamos frente a obras que trabajan la ironía que, como en los años del conceptualismo o de Flexus, retoman signos hegemónicos para hacer de ellos una pancarta de protesta. Otras obras se instalan en el paradigma del arte relacional para dejar ver que, frente a los nacionalismos oblicuos, aun quedan espacios de la resistencia y del vivir en común. 
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En la primera práctica, el video del artista Iraqi-Finnish Adel Abidin (1973, Bagdad) nos depara un retruécano de dos nacionalismos. Parapetado con una guitarra country frente a una bandera norteamericana, Abidin primero recita versos del Corán y luego canta This land is your land, máximo lema de las raíces democráticas de Norteamérica. Estas dos vertientes de la cultura, para indicar la pieza de Abidin, han tocado fondo en nuestro tiempo. No solo que se repelen en su diferencia y desigualdad de equivalencias culturales, sino que, justamente, se comparten demasiado en esencia. Por una parte el Corán es hoy el manual del terrorismo: se instalan bombas suicidas con justificación a ciertos versos y plegarias de un mundo alterno. Una canción de country puede hoy ambientar la invasión de algún país lejano, dar música a algún bombardeo.

En este sentido el Corán es hoy un libro de la estética de lo sublime, que arma el campo terrorista (cómo ensenoo Theo Van Gogh y Ayan Hirsi Ali en el documental Submission) en el espectáculo del arte contemporáneo. Análogo es hoy el patriotismo norteamericano en su vertiente más extremista del grass-roots movements encabezado por el Tea Party. No deja de sorprender que la estética de este movimiento comparta paradojas no menos deliberadas cómo es estar a favor de las armas y sin embargo, en términos iconográficos, encerrar al enemigo en una diana o mirilla.

“Patria o Libertad” es una gramática de espejos. La llamada confrontación de las civilizaciones solo es posible entre dos dogmas que comparten mucho intereses en común y que resistan a su vez la indiferencia. Digo que trata de una gramática porque “Patria y Libertad” es el ardid cubano que recorre del siglo diecinueve con el patriota José Marti hasta las candilejas de Fidel Castro y los cuadros totalitarios de la isla. La producción y continuidad de los binarios hacen hoy de la política, el espacio de la indiferencia y lo inhabitable, poniendo sobre la discusión la vida misma. De ahí que hoy, cuando se discute sobre política, hay que mantener bien clara la crítica a los binarios que Hegel hiciese en la lógica de la dialéctica. Los términos opuestos, enseña el gran filósofo, no son más que elementos, partes de una misma producción tan íntima como invisible. Así es que Johanna Reich, en otra de las piezas de la exhibición, se funde con los colores de Alemania, en una especie de bandera corpórea. Mass allá de la nación, y más aquí que el cuerpo, queda una zona que no es pensada y que el aparato ideológico intenta camuflar en sus binarios.

El proyecto colectivo DEMOCRACIA del artista español Iván López logra, desde la estética, nuevas formas de participación y comunidad más allá de la imaginación de una patria. En el video Ne vous laissez pas consoler (2009), DEMOCRACIA infiltra en un campo de futbol lemas que justamente evocan la sociedad del futuro y que desplazan patriotismo, nación, partido, individuo, por Revolución, Unidad, e Integración. Los hooligans del juego ponen en manifiesto la radicalidad de hacer participación las masas dentro de la propia sociedad del espectáculo. Quizá sea esta una de las faenas más provechosas de las prácticas relacionales en tanto a la reapropiación de los medios ya instalados y de las gestos del diario vivir. Un arte que se ha volcado sobre si mismo para hacer de su potencia, el campo de lo político.

“Patria y Libertad” rescata solo uno (de los tantos) dilemas políticos del presente. Es también un recate a un logotipo o un discurso que dábamos por inexistente, y que, como es notable, se instalado con una fuerza megalómana en la contemporaneidad. Al igual que otra exhibición que recientemente acaba de inaugurar Paco Barragán – “The End of History and the Return of History” – esta muestra hace visible el malestar de una cultura que continuamente se resiste a la crítica y a la interpretación.


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Gerardo Munoz
Febrero del 2011
Gainesville, FL.

3 comments:

Anonymous said...

Excelente Maestro.

Gerardo Muñoz said...

Gracias por dar una vuelta.

Anonymous said...

gracias, maestro. Lo acabo de ver. No me dijo nada...
Paco Barragán