Monday, February 28, 2011

El Último Congreso de Hamlet Lavastida


“El Último Congreso” da título a la próxima exhibición personal del joven artista cubano Hamlet Lavastida en la POP-UP SHOP del Wynwood Arts District. Se trata, entre otras cosas, de la primera muestra personal del artista en tierras de Estados Unidos. En general, no es buen momento para el arte o la política. Coincide el Tea-Party, la gobernación de Rick Scott y su desmantelamiento de la educación superior, y de la otra orilla, en Cuba, la represalia continua contra blogueros y todo aquel que se autodenomine disidente. No obstante, una exhibición como esta es posible como necesaria.

El pasado año habíamos reseñado, en este mismo espacio, algunas de las piezas conceptuales de Lavastida como parte de la exhibición de arte cubano contemporáneo Profane Expressions a cargo del artista, entonces en papel de comisario, Glexis Novoa. En “Último Congreso” podemos esperar no solo un panorama más amplio del imaginario estético de Lavastida, sino obras que, hasta el momento, no se han exhibido en Miami o en otra parte de Estados Unidos.

La muestra recoge varios dibujos, lienzos, y collages, que releen lo que ha sido ese arte total del Realismo Socialista Cubano que, curiosamente y aun por explicar, nunca llegó a cobrar fuerza en las artes plásticas. Esto indica – en un a priori y sin haber visto estas obras de Lavastida – que el diálogo se enmarcará menos con las obras del Realismo Socialista Cubano, puesto que no existen (no sucede lo mismo con la literatura o la televisión y el cine), que con obras del propio Glexis Novoa, Flavio Garciandia, Rafael López Ramos, y otros artistas cubanos de la previa generación. Artistas que, en plena década creativa de los ochenta, hicieron del totalitarismo, a la manera del Sots Art de Kosolapov o Melanid, un divertido kitsch como conciencia crítica.

En buena parte de la obra de Lavastida, sin embargo, se trabaja el Realismo Socialista no como trasfondo de obras existentes, sino del propio aparato de propaganda. Es decir, de cierta manera se profana una realidad que solo existe bajo el signo del Comandante, y que desde el arte se apunta hacia nuevos giros semánticos, reflexivos, o políticos.

Pensemos, por ejemplo, en piezas como una serie de afiches que Lavastida ha marcado con las insignias UMAP. Para el artista estas insignias relatan una nueva narrativa (Unión Militante de Agitación y Propaganda). Una segunda lectura, desde la historia, hace visible un canje semántico que alude, silenciosamente, a los campos de trabajo forzado que existieron durante el socialismo “duro y puro” cubano para rehabilitar a los desviados de la ideología comunista o aquellos que simplemente, en debilidad viril, untaban algún polvo cosmético en su rostro (véase el documental de Néstor Almendros Conducta Impropia). Lo profano en la obra de Lavastida tiene un cursor que pone traje y corbatita a las viejas historietas del socialismo cubano y sus discursos de antaño. Preceptos que, por si mismos, pintan, construyen, y dibujan una realidad tan estética como la de cualquier artista. Algo similar se divisa en su reciente obra en movimiento “Reflexión” (2009), donde Fidel Castro aparece como personaje animado, figurilla del pop-latinoamericano, como quería David Viñas, agitando un puntero para indicar un plan de guerra para la próxima invasión Yanqui, o sacudiendo, como era habitual en sus discursos de los sesenta y setenta, uno de esos fálicos micrófonos del podio de la Plaza de la Revolución.

Hamlet Lavastida figura hoy como uno de los jóvenes artistas de mayor importancia en el arte contemporáneo cubano. Aun cuando muchos se entretienen con el fantasma de la “insularidad” y el ambiguo paisajismo que tanto dio de comer durante el “Período Especial”, la obra de Lavastida es prueba de qué no solo existe, sino que es posible hacer arte sobre Cuba sin hacer del devenir político un aguafuerte del melodrama o un ofuscado régimen nostálgico en busca de un mercado. En ambas categorías, Hamlet Lavastida ofrece otra ruta, un camino de vuelta a la historia que introduce con humor, una inteligente y necesaria crítica desde el post-comunismo.

Aventuramos que El Último Congreso nos dará la medida de un artista cuya obra aun vemos en gestación, pero que en muchos sentidos posee el talento de ver en un presente que ya es histórico, las capas ideológicas que la componen. De modo que me quedan preguntas sobre la estética de Lavastida, a quien entrevistaremos, en breve, a propósito de esta exhibición. Extiendo la invitación a todos aquellos que estén por Miami a acompañaros en la apertura del primer solo-show de Lavastida. Una ciudad en la cual, me gustaría pensar, Lavastida ya está pensando profanar.

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Gerardo Munoz
Febrero del 2011
Gainesville, FL.
*Foto: del blog Habanemia de Lia Villares

1 comment:

Anonymous said...

epa!