Friday, February 11, 2011

Tahrir: un pueblo en potencia


Es difícil profetizar lo que vendrá tras el acontecimiento revolucionario de estas últimas semanas en Egipto. Antes que nada, porque un acontecimiento revolucionario solo puede serlo en tanto a su fidelidad retrospectiva consigo mismo. De ahí que una revolución solo pueda tomar su derrotero sobre el curso de su marcha hacia la emancipación. No me adelantaría a unirme a celebraciones o júbilos de una primera impresión. Solo ahora queda el espacio para dar otros pasos y hacer de la imaginación del pueblo un momento político. Solo basta con decir, a la manera de Mao, que las cosas pintan interesantes, y el deber es hacer de ellos, algo nuestro. 

Egipto, sin embargo, en más de una forma, deja su huella y encierra una tendencia en un mundo que, tras varias décadas del pleonasmo liberal, se había antojado en fabricar la historia de los pueblos como basureros comunes. Del arte de dejar huellas en la política algo sabemos. Primero, que siempre que hablamos de huellas debemos entender repetición. Y segundo que toda repetición indica, por secuencia, una participación de lo Universal. De ahí que Egipto no sea una excepción, un momento en que un pueblo ha aprovechado las condiciones específicas de su nación, sino la prueba global que alerta sobre una salida posible de ese presente que continuamente se entiende como homólogo de la catástrofe. 

Las loas de hoy en Tahrir dan voz a una potencia factible para y por la comunidad en tanto imagine nuestro próximo futuro. El que vendrá. Ahí también estuvieron Grecia, Túnez, las revueltas en los suburbios de París, el aguante de la revolución verde en Irán: la línea se puede trazar hacia una insurrección que hace del cadáver de la política, la resurrección del vivir en común. La importancia de Egipto traspasa, de este modo, la encrucijada ideológica que se nos vaticinaba a lo largo de estos años: totalitarismo del pasado o capitalismo democrático como único futuro. 

La lección es clara: Egipto ha conseguido, a través del apoyo de las masas, no esa “tercera vía” (ideología probadamente falsa del Blairismo), sino la instancia en lo universal propiamente de una revolución que se divisa como promesa. 

Hacia el final de su libro La Comunidad que viene (1990), publicado a raíz de la Unión Europea, Giorgio Agamben llamaba a pensar el futuro desde la potencia y la vida. Aquel último fragmento que figura en el libro con el título de Tiananmen ha culminado en la lucha que hoy ha estremecido a Egipto: la insurrección del futuro tendrá la forma de una revolución sin fines, y la singularidad de un sujeto cualquiera

El hilo conductor que se puede trazar entre la plaza de Tiananmen y esta otra plaza de Tahrir, es la manera en que se actúa la potencia desde la política. Solo la singularidad de cada ser, como átomo del pueblo, tiene hoy el poder de hacer (o de no hacer) una revolución. Aun cuando que el capitalismo ha tomado su morfología de Imperio y su fragmentación sobre el globo, queda el amor de los cuerpos ante la libertad. Entre el vacío que van dejando las dictaduras de un solo hombre, como es el caso de Maburak, o las democracias débiles del presente, podemos cotejar una fuerza que poco a poco se condensa y se expande hasta culminar en su momento de implosión. 

Prescindimos de una fórmula, y aun así, contamos con la imagen de lo posible. Carecemos de una estrategia y de las coordenadas de la visibilidad de un horizonte, y no obstante, ahí están los cuerpos, uno frente al otro, en la misma plaza, cubriendo el espacio que alguna vez materializó el poder o la policía. 

La lección que nos ha deparado Egipto no puede ser menos rudimentaria, y no menos vital: solo un pueblo es capaz de hacer de la política un diamante de posibilidades. Es solo del pueblo de lo que trata la política. 

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Gerardo Munoz
Febrero 11, 2011
Gainesville, FL.

6 comments:

Anonymous said...

Mr. Munoz, brillante el apunte.

Anonymous said...

Reticente a los festejos. Es una posicion muy original contra lo que dicen los medios.

Anonymous said...

Bien Dihco.

Gerardo Muñoz said...

Van mis gracias a los tres mosqueteros Anonymous.


G

Orlando Luis Pardo Lazo said...

Hola Gerardo. Me encantaría reproducir este post en la revista free-lance cubana VOCES 6 que ya estamos cerrando esta semana en la islita. Es posible? Puedes escribirme al orlandoluispardolazo@gmail.com. Gracias! Igual estamos abiertos a colaboraciones periódicas de tu parte de ser tu interés. Un Habanabrazo, OLPL

Gerardo Muñoz said...

Orlando Luis,
me parece excelente, hermano. Ya te escribo.
Abrazo,

G