Monday, March 14, 2011

De Cuba Soria: inestable y barroco

El joven poeta cubano, Pablo de Cuba Soria (Santiago de Cuba, 1980), presenta hacia finales de esta semana su cuarto y más reciente libro de poesía Inestable (Editorial Silueta, 2011). 

No resulta cómodo hablar de la poesía de Pablo de Cuba Soria sin caer en los halagos o decoros de lo imposible. Quizá porque su poesía antropófaga devora la crítica misma. Digamos solamente que en su figura encontramos, a gran distancia de otros, una de las voces que con más fuerza arrastran una nueva poesía cubana en plano siglo XXI. Autor de otros tres poemarios – De Zarathustra y otros equívocos (2005), El libro del Tío Ez (Ediciones Itinerantes, 2005), y Rizomas (Tranvías Editores, Lima 2010), De Cuba Soria es también estudioso de la literatura, y lleva el excelente espacio Inactual sobre temas literarios y poesía. 

La singularidad poética de Pablo de Cuba Soria gravita en la tradición con que dialoga. Una tradición que, si bien siendo parte de ella, la hace estremecer. Es en nombre de grandes tradiciones que se comenten también, como es sabido, los grandes saltos y las herejías. Aquí la tradición tiene un nombre cuya extensión misma es el barroco. ¿Qué hacer con barroco en el siglo XXI? ¿Cómo generar un discurso, a luz de las nuevas economías y de los límites de la informática y sus afectos, un discurso cuya raíz radica, justamente, en el exceso, en la encarnación de la imagen, la multiplicidad, o en la entropía?

El barroco de De Soria, sin embargo, no es tampoco el barroco posmoderno, a la manera de Severo Sarduy o Reinaldo Arenas, que hacen de la historia el trasfondo para la inacción de un híper-texto de nuevos significados. Tampoco trata dar vuelta al barroco del Siglo de Oro, o de los comienzos del barroco novomundista que aun podemos ver regado en buena parte de algunos artistas plásticos. 

El barroco de Cuba Soria es un barroco más cercano a la idea deluziana de lo barroco como juegos monádicos de voces (lo que Severo, en su visión astronómica del barroquismo, llamaría el retombé) dentro de una estructura arquitectónica de la palabra. O mejor: la organización – o las organizaciones – de las palabras. No es de extrañar, entonces, que algunos libros de Pablo de Cuba Soria lleven por título (pensemos en Rizomas) esa marca que hace del barroco nuevos canales de la expresividad como forma de pliegue entre el espacio. Nuevas redes que multiplican el imaginario y desmaterializan esa realidad que hoy vivimos la mayor parte de nuestro tiempo.

Por eso quizá nos deba interesar el recorrido del “despliegue” en la poética de De Cuba Soria. Palabra que reaparece en varios poemas y que deja huellas. Muchas veces se nos escapa, fulmina territorios inhospitables, o simplemente logra confabular una nueva red o una especie de rizoma, como quería Félix Guattari, de la inmanencia misma de la vida.

EL despliegue marca el derrotero del devenir de la lengua en su estado de reverberación. En el instante de una caída hacia un significado particular, se abre ante nosotros las posibilidades de otros límites. Veamos dos versos de su poema “Cita”: “en despliegue de abajo se exteriorizan las carnes - no tan cruda que el límite adviene: se redimen –pudo rimar se inversión”. La anamorfosis ante la instancia da lugar a lo inactual. Siempre hay algo que se escapa, una inmanencia total, surgida en la palabra que en lugar de buscar la dificultad (al gongorismo o el orfismo lezamiano por ejemplo), alcanza su desaparición. Así como en “Lindes de Cartapacio”, donde el despliegue aparece bajo el signo de aquello que se dilata: “en tanto calzas los despliegues por debajo o / lo que es lo mismo: muñecos de nieve en el verano”.  Hacer de la lógica de un poema una imposibilidad es una forma nueva de entender el barroco: acto que destruye ( y solo de esta forma vemos la potencia revolucionaria) la lógica de la economía, y su circulación en tanto a las marcarías de intercambio. La palabra como fetiche vuelve a una pureza en tanto la palabra deviene en constante movimiento. 

Inestable – la poesía de De Cuba Soria - aspira al acecho de lo imposible. La recurrencia del sufijo “in” en toda práctica creadora que lleva este poeta da fe a la idea del movimiento como lugar donde el desplazamiento es también un ser-allí, como veía Heidegger en Holderlin, que marca el tiempo del poema, y la secuencia desequilibrada de su ritmo. La inestabilidad y el pliegue encierran un recorrido que, desde su infinitud nómade, alcanza la magnitud de una máquina que verbaliza y crea imágenes sin pretensiones de trascendencia. Ser-allí a través de una palabra carente de presencia. 

Y desde luego, esta es solo una de las posibles raíces de esa expresión rizomática y fugaz que marca cada verso de Pablo de Cuba Soria. Una de tantas. De modo que solo nos queda extender la invitación a los lectores e interesados en poesía, a acompañar a Pablo de Cuba Soria, junto al crítico José Prats Sariol, en el Café Demetrio 300 Alhambra Circle de Coral Gables. Las puertas abrirán a las siete de la noche de este viernes de Marzo. 

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Gerardo Munoz
Marzo del 2011
Gainesville, FL.

2 comments:

Anonymous said...

Pablo es un gran poeta. Merecido.

Anonymous said...

Felicidades para Pablo