Friday, March 18, 2011

Una intervención ecológica


El artista Mark Dion (Massachusetts, 1961-) ha desembarcado, con muchos instrumentos científicos a cuestas, en el sur de la Florida. Desembarcar, desplazar, intervenir, estudiar; son todos verbos posibles para hacer una figura pensable la estética de Dion quien, desde varios años, ha propuesto el arte contemporáneo como intervención en la esfera de lo social y el mundo natural. La pieza South Florida Wildlife Rescue Unit, comisionada por el Museo de Arte de Miami, encarna en buena medida los recurrentes esfuerzos de algunos artistas que ven al arte como posibilidad redentora de sembrar conciencia en tanto a la preservación de la naturaleza en tiempos de una apocalípsis inmenente. 

La “unidad de rescate” de Dion consta de tres momentos como parte de una intervención artística en la esfera de la ecología. Primero, trata de estudiar la historia de los Everglades. Procedimiento que nos recuerda a las travesías de Humboldt o Perrine por el nuevo mundo, aunque aquí se trata de hacer del objeto de estudio, un espacio cuya historia, planteando un fin, podría estar en peligro dada las condiciones y los continuos saqueos de los monopolios capitalistas. 

Estudiar una zona, una región, una geografía se vuelve, en más de una manera, en rescribir una nueva cartografía y plantear nuevos problemas que parten desde el mismo territorio. Misión como esta implica también estudiar – y cuestionar, revisar – la historiografía de los estudios. De ahí la exhibición de documentos del botánico John Kunkel Small, cuyo From Eden to Sahara: Florida’s Tragedy, quien esbozó los peligros de la desaparición de los Everglades y sus cambios a través del tiempo ecológico. Valdría recordar que, asimismo, el pensador cubano Emilio Ichikawa ha escrito un largo poema titulado “Everglades”, donde la tierra deviene en mitología para el desplazamiento y ser-allí de la pertenencia en tanto a la condición de exiliado. A diferencia de otras poéticas que han visto en Florida el caos, la rumba, o el olor del mar (o lo que queda de este); tanto Dion como Ichikawa proceden desde la investigación para armar una poética del espacio, en la cual el arte interviene sin modificar. O sea, sin propósitos de construir una utopía o el letargo de una pérdida prehistórica.

La pieza central que ahora se puede ver en la galería del MAM responde a efectos del concepto de intervención ecológica y de estudio sociológico. La unidad – como le gusta llamar Mark Dion – es una especie de camión amarillo, equipado con lupas hasta todo tipo de panaceas y tratamientos botánicos – que opera como agente de rescate para la fauna y flora de la región. Por donde entra la socialización del arte en la obra de Dion es en la manera en que estas excursiones se organizan, se dirigen, y se llevan a cabo. No se trata de un ‘experto’ o un ecologista que responde y se rinde frente los dictados políticos de aquellos que buscan recortar presupuestos para los cuidados de la naturaleza, sino personas comunes, hasta niños, que pueden montar el carrito, visitar la zona, y tomar conciencia de esa “historia natural del desastre”.

La intervención, entonces, no es solo una práctica que busca un fin como tal, sino que un modelo que crea relaciones entre personas. Redes entre humanos y formas-de-vidas que socializan el espacio natural desde la práctica artística. Recientemente, como ha visto Bruno Latour, las redes pueden suplantar la asignación universalista que plantean las agendas geopolíticas e imperiales que regular cierta homogeneidad del espacio público. Piezas como la de Dion – aunque aquí uno le cuesta olvidar las obras de Joseph Beuys y sus 1000 robles, varias intervenciones de Proyect Unité, o la limpieza del río Canimar del cubano Rubén Fuentes González – buscan crear una nueva “antropo-técnicas”, nuevas redes que se construyen a partir de ecosistemas, esferas, y globos. Alternas a los dominios de una globalización que asume la particularización desde lo global, y lo globalización desde lo particular. 

El supuesto giro-ecológico plantea, de por sí solo, paradojas en tanto a la politización del espacio natural. En la conferencia presentada varios días antes de la exhibición y los viajes al Everglades, Mark Dion planteó el problema, en una conferencia en el Museo, desde el discurso de las micropolíticas y la alteridad. 

Micropolíticas que muchas veces despolitizan o despejan el territorio del malestar, y facilitan la entrada de una horizontalidad igualitaria privada de antagonismo y discusiones reales.  Tal pareciera que, con los problemas políticos que cavilan el Estado de la Florida, un proyecto como South Florida Wildlife Rescue Unit, tiene sus límites justamente en la socialización de la naturaleza y la despolitización de la esfera pública. Una intervención crítica, desde arte, tendría que prever, como parte de sí misma, la relación como despolitización y desde allí anclar un nuevo espacio para donde lo social incluya, de la misma forma, al caos y el desastre. Y tanto el espacio natural, como los Everglades, no queda ajena a cuestiones de este tipo.
 
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Gerardo Muñoz
Marzo del 2011
Gainesville, FL.

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