Saturday, April 16, 2011

Sketchy


La manera en que nace una palabra tiene mucho que ver, no con el consenso de su significado, sino con la circulación agónica entre las diferentes clases y agentes de cierta comunidad. Toda sociedad, podríamos suponer constituye una guerra a nivel lingüístico en tanto a que condiciones se exigen para que alguien hable.

De ahí que Bertolt Brecht recomendaba leer el poder del capitalismo también como forma lingüística que altera, internamente significados y significantes. Así una palabra no es solo la superestructura de una base determinada, sino también la base por donde una estructura da forma a un imaginario particular que luego tendrá un efecto en la propia base de la esfera económica. La publicidad es un ejemplo claro de esta succión, y el uso corriente de palabras, es decir aquellas que apegan en la circulación cotidiana del imaginario público, ofrecen una ventana por donde leer los límites de un habla determinado.

Tomemos esta curiosa palabra “Sketchy” que recientemente se la escucho no solo a amigos, sino también a jóvenes estudiantes y profesores, empleados de tiendas y burócratas, mujeres y hombres. En este caso, la palabra “sketchy” ha entrado, atravesando diferencias genéricas y de clases sociales, en el canje semántico de una comunidad. Y según me confiesa una amiga (confiable, puesto que es norteamericana, quiero decir, nacida en Filadelfia), esta palabra comienza a ser usada, con su acepción contemporánea, desde hace ya una década o al menos, desde hace cinco años. Tracemos, de este modo, una breve órbita sobre la significación de lo sketchy.

Sketchy indica varias cosas a la vez y nada al mismo tiempo. Expliquemos este contrasentido. Sketch no refiere a un “sketch”, o sea un dibujo mal hecho, sino a un persona, una situación, o un estado de ánimo que matiza la desconfianza. Es decir que, alguien puede ser “sketchy” a la misma vez que equis situación puede ser, de la misma forma, vista bajo el signo de lo sketchy. Para el que enuncia el adjetivo sketchy, y que nomina su uso sobre alguien o algo, lo hace desde la duda. De ahí que, desde la palabra también implique la esfera moral en tanto algo que se tiene que recelar, dado que es altamente sospecho. El que nombra y apunta un objeto como sketchy está condenándolo al suplicio de lo bajo, a la manera de un policía que, al detener a un ciudadano, lo disciplina y lo condena con la mirada. El acto de mirar ya es carencia, acuso, y treta moral.

Lo sketchy admite juicio sobre una impresión, y de la misma forma, a nivel lingüístico, ofrece una condena. Recientemente Giorgio Agamben ha explicado como la enunciación “al principio fue la palabra”, debería ser leído como “al principio fue el mandamiento”. De la misma forma, el ejercicio que pone en práctica lo sketchy, en vez de redimir, exige un cierto valor en tanto reclama la inferioridad y lo profano desde lo verbal. Sketchy es un mandamiento que se le hace aquello que no está en nosotros, y que, sin embargo, estamos tentados a simbolizar dentro del lenguaje.

Y como prueba a esto  último, volvamos al significado tradicional de Sketch: esbozo, o schedios, generalmente ha significado algo sin ser terminado. A la vez que se condena aquello que nos parece sospechoso y degradante, se nombra a través de una palabra que reemite al registro de representación estética. Dibujar o “to sketch”, busca de alguna forma, hacer visible, como en un palimpsesto, cierta silueta de lo que negamos. Trazar el contorno y perder los detalles. O leído de otra forma: algo que figura como sketchy es aquello que no se muestra del todo, y justamente porque oculta algo, es que buscamos simbolizarlo, armar un dibujo cognoscente de aquello que nos es ajeno.

Convertir una persona – cualquiera que sea, fea o bonita –  en croquis, boceto, y maqueta, despierta varias preguntas en tanto la relación del régimen de lo estético, con el lenguaje, y la representación del pueblo. ¿Cómo entender esa función pictórica en el registro de lo político o moral? Central a esta pregunta es ver cómo se entiende, objetivamente, el signo del boceto como lugar de lo que hoy entendemos como el bien y lo visible. Una explicación preliminar tendría que pensar la pobreza de la imagen frente a la nitidez de las imágenes que circulan constantemente por los medios masivos, la publicidad, la Web 2.0, y la maquinaria de imágenes que ofrece Hollywood.

Frente a la nitidez y la perfección de las imágenes públicas, encontramos la pobreza de la imagen, eso que en su tiempo García Espinosa defendió como la “imagen imperfecta”. La ideología de lo sketchy pasa, entonces, por la maquinaria de la imagen para insertarse de una vez por todas en el lenguaje. Para alcanzar la posición visual de la imagen contemporánea, la intervención del lenguaje apuesta a convencer que una imagen pobre, un esbozo incompleto, no puede ofrecer una imagen. Lo sketchy es una imagen real a lo que no se quiere comprender, ya que le es imposible competir con el valor de cambio de las otras imágenes corporativas. Y es justamente en las imágenes perfectas, donde todos hoy buscan creer.

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Gerardo Munoz
Abril del 2011
Gainesville, FL.
*imagen: obra de Cy Twombly (2005)

4 comments:

Jean Pierre Vaudenay said...

Un comentario largo y espero que no moleste...

Suena casi a que el borrador no esta ahí para evidenciar el proceso que lleva al trabajo final (como los bocetos que Mussorgski convirtió en cuadros músicales)ni tampoco para reinvidicar cualquier variación autentica frente al original (como buena parte del diàlogo entre el jazz y la musica culta).

Mas bien, el sketch se revela como una frontera que separa al "amateur" de un Uno inaccesible. Frente al ideal, el boceto aparece más bien como subalterno o,citando a RicardoIII, como "deforme", "incompleto", "pre-maturo".

Aquí vale estar atento porque los dibujos de mousntruos no sólo expresan una incapacidad mimética sino también son una exaltación de aquello que no reconocerá un cuerpo propio ni ningun límite externo. Es aquí donde siguiendo a Snell, los dibujos de los niños guardan una siniestra afinidad con los héroes violentos de la Iliada.

Gerardo Muñoz said...

Jean-Pierre, muchisimas gracias por su valioso comentario. Hay mucho de eso que usted dice en el segundo parrafo: revelar fronteras como limite de lo subalterno. Igual de brillante su analogia sobre los ninos, ya que el acto de garabatear una pared es el gesto radical por el cual siempre se intenta disciplinar ese gesto de creatividad. Y sin embargo, la profanacion esta ahi, en el poder del boceto, o como diria Gonzalez-Esteva, en el garabato.

Un saludo,-G

Pierre Muaddib said...

Gracias por tus palabras. La idea como te decía es de B Snell y su analogía entre las representaciones infantiles (y fragmentarias) del cuerpo y la ausencia de un yo central en los heroes homéricos.

Y como bien indicas, garabatear puede ser a la vez un acto liberatorio como su mayor muestra de impotencia.

Por cierto, quería poner el comentario desde este otro blog por lo que iba a borrarlo. Sin embargo, creo que será mejor -para que tu mensaje no parezca innecesariamente adivinatorio- enviarte una cordial invitación al espacio que he abierto.

Saludos desde la Suite

www.suitedsastre.blogspot.com

Gerardo Muñoz said...

Gracias Pierre, ahora mismo paso por su Suite, y lo incluyo en mi blogroll. G