Saturday, June 25, 2011

La configuración del retrato


Bajo la dirección artística del cubano Gerardo Mosquera, Photo España dedica su edición de este año al retrato. El programa está compuesto por decenas de exposiciones, talleres o encuentros; y abarca desde recreaciones de piezas arqueológicas hasta el impacto conseguido por la avalancha de fotos que se expanden en el presente gracias a las nuevas tecnologías.

Resulta difícil discutirle al retrato su protagonismo medular en la cultura contemporánea. Y si ya Montaigne hablaba, en el siglo XVI, del ensayo como el acto de "pintarse uno mismo", qué podemos decir de esta época en la que millones de imágenes —en su mayoría autorretratos— nos acechan desde Facebook, Flickr, Photolog, MySpace, Twitpic y todas esas redes en las que el rostro aparece como vehículo de la obsesión por dejar una huella de nuestra épica cotidiana. Retratar, al revés que en los tiempos de Montaigne, parece haberse convertido en el acto de "ensayarse uno mismo".

Al mismo tiempo que recomiendo PhotoEspaña, me gustaría también comentar Other Mirrors, proyecto que aborda "la configuración del retrato como motivo artístico" y que fue inaugurado ayer en Barcelona como un puente entre los festivales Offf  y Sònar , dedicados a las artes electrónicas, músicas avanzadas y cultura postdigital.

A través de las piezas de Joshua Davis, Aram Barthol, Daito Manabe o Ignore, se constata una fuerte tendencia a la consolidación de un retrato interactivo, que casi siempre distorsiona las caras o incluso puede apelar a la sorpresa con el objetivo de captar nuestra imagen en estado de shock y no como quisiéramos "salir en la foto". Unas veces, la sombra no es otra cosa que "el píxel" de la vida. Otras, se crean gestualidades a partir de la tipología de los tipos de letras (itálicas, negritas, etc.). En alguna otra posibilidad, nuestros gritos se transforman en imágenes visuales de nuestras angustias.

Los componentes de The Janus Machine (un colectivo que rinde homenaje a la dualidad del dios Jano) se permiten darle "movimiento" en directo al retrato, a partir del escáner de distintos perfiles del rostro. Mientras, el holandés Marnix de Nijs nos entrega, en Mirror Piece, retratos no del todo deseables, a base de un programa biométrico que establece nuestras semejanzas con personajes conocidos o criminales famosos.

Esta omnipresencia de la distorsión no es nueva en el arte del retrato: basta recordar a Picasso o Francis Bacon. Pero si, en un tiempo no lejano, este arte reflejó lo que nosotros podíamos hacer con la tecnología, hoy nos ofrece además un indicio de lo que la tecnología es capaz de hacer con nosotros.

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Iván de la Nuez
Junio de 2011
Barcelona, ES.

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