Saturday, August 6, 2011

Mar y política


The Forgotten Space es un documental-ensayo de Allan Sekula y Noël Burch que toma como objeto de análisis una región aislada y venida a menos en los análisis contemporáneos de la globalización. A esta falta de análisis, Sekula indaga sobre el mar como fortificación del mundo contemporáneo, cruzado en la propia construcción de los cuerpos, en los desmanes de la lógica del intercambio, y de la economía.

De puerto en puerto, la mercancía navega sobre el contenedor, calada sobre un inmenso bloque de hierro, al cual no se ha conceptualizado ni pensado en la división del trabajo y en la distribución salvaje de las riquezas capitalistas. En un mundo, según los apólogos, carente de la dialéctica de la materia, de las riquezas tangibles, y de toda base objetiva de la producción; el mar convida a repensar los juicios mismos de quienes alguna vez pensaron la entrada de la fábrica ideológica del posmodernismo, la fase histórica del post-fordismo. Vía Sven Lutticken, quien acaba de escribir una brillante reseña sobre el documental, me gustaría agregar, a continuación, algunos apuntes sobre el documental que convienen ser leídos como postas para tantear la marea política.

1. Forgotten Space – a film essay. No es casual que el trabajo de Sekula & Burch entretenga un subtitulo que matiza su forma: la del ensayo. ¿Por qué no un tratado político? ¿Una imagen de la historia del presente? ¿Una realidad como objeto? La etimología de ensayo, amen de su origen francés, se puede encontrar en el latín exagium, esto es, algo de peso, un objeto pesado. Así podemos tomar, desde el inicio del documental, el ensayo como zona que establece una lectura con algo de peso – no solo su tema, es decir, su importancia para entender el presente – sino con el objeto mismo. El contenedor que, en los planos del documental cobra matices ontológicos, es la figura que coincide con su forma.

2. La mercancía a la deriva, amontonada sobre un fleje de hierro, flotando sobre las aguas, en dirección a un puerto. Este contingente movimiento es el mapa actual de la globalización. Como en las pinturas del cubano Luis Cruz-Azaceta, se hace difícil precisar con rasgos definidos, la forma que tiene el sujeto de la globalización más allá de su precariedad, su exilio, su vida marcada por la migración y el desamparo. Mientras que la mercancía tiene un destino, el sujeto ha desaparecido del plano de la misma forma que ha sido borrado de los medios masivos de la sociedad del espectáculo, y del tejido mismo de la sociedad civil. Los nuevos fenómenos de las fronteras ponen en evidencia la desaparición del sujeto político, así como su permanencia en el espacio. El mar es una gran metáfora del espacio de la zozobra, donde la vida es equiparable con la muerte, dejando la mercancía como última huella de la división del trabajo, de la sombra de su cuerpo.

3. Si el estado se define sobre la superficie de la tierra, y por extensión la categoría misma de lo político, ¿de qué manera pensar políticamente el mar? ¿Cómo se legisla el mar? ¿Hasta que punto es el mar el nuevo espacio de la economía, al decir de Giorgio Agamben, como acto de gobernabilidad? Carl Schmitt definía al soberano como aquel que impone su autoridad sobre la tierra determinado el poder de decisión sobre el estado de excepción. Schmitt, quien luego continuaría el análisis político-teológico del gobierno en Tierra y Mar, no logró a entrever que de cierto modo el mar es la continuación del estado de excepción por otros medios. Mientras que en la tierra se impone la política de dejar morir, cuyas vidas implican la substancia de lo sacrificial, el mar es el lugar en que política se disuelve en un dejar vivir que tiene como núcleo central la economía.

4. Una cita de Hegel en Filosofía del derecho ilumina lo que seria el espacio del mar como extensión de la división del trabajo extendida en la tierra: “Así como la tierra, el suelo firme, es la condición para el principio de la vida familiar, así el mar es la condición para la industria, el elemento que la impulsa hacia el exterior”.

5. Si es así, entonces, ¿qué lugar tiene el pirata dentro de la economía marítima? ¿Qué tipo de violencia ejercen los piratas que logran operar desde el exterior de la tierra? Es en esta encrucijada que podemos ver la importancia del mar. Quien lo controla se coloca desde la exterioridad del soberano, para ejercer la libertad total de la economía. De ahí que el mar sea el espacio par excellence de un análisis económico-político del presente. El pirata de nuestros días no es aquel que asalta un buque o que atenta contra la seguridad de un barco comercial, sino la figura enigmática misma de la mercancía que, atravesando la tierra de nadie llega a infiltrarse entre nosotros, haciéndose pasa por inmaterial, invadiendo el contorno mismo del cuerpo. El mar es el medio de circulación de la piratería.

6. En muchas de las tradiciones poéticas modernas, el mar ha sido metáfora de la libertad (los navíos de los poetas griegos, Espronceda mismo), y en otros casos, ha sido comparado con un espejo, donde el sujeto logra definir en su imagen y semejanza, su plenitud. En la actualidad podemos modificar esta metáfora al decir que se trata de un espejo del cual vemos la apariencia (la forma movible de la mercancía), pero no su substancia (la división del trabajo).

7. En la medida que el mar es entendido de esta forma es que puede seguir siendo pensado bajo la imagen del espejo, como una especie de teatro, donde los personajes de la acción nunca salen a la escena. Walter Benjamin en sus “Tesis sobre el concepto de la Historia”, nos describe el materialismo histórico con la imagen de aquel enano que, escondido en la mesa de ajedrez, era quien movía las piezas del autómata. El mar tiene es hoy una de las zonas donde se articula esa especie de apariencia de lo no visible.

8. Como el cielo, las montañas, o los bosques, el mar ha tenido que cruzar irremediables tintas alegóricas. Se ha naturalizado paralelamente al desarrollo de las fuerzas productivas del capitalismo. Quizás su composición misma, el poder partir horizontalmente tierra y el cielo, lo vuelve una zona de indeterminación. El mar es hoy la apertura y la clausura de toda posibilidad de una forma de vida.

9. Del mal al mar: si el análisis ético-político ha deparado sobre el problema del “mal”, quien intente analizar hoy la crisis del espacio actual de la política tendrá que desplazar la discusión hacia el “mar”.


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Gerardo Muñoz
Agosto de 2011
Gainesville, FL.

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