Friday, October 7, 2011

¿Qué significa ocupar? Intervención sobre las palabras políticas.

*[En solidaridad con las multitudes que ocupan Wallstreet, y a pocos días de la protesta OccupyGainesville que tendrá lugar en el centro de la ciudad el próximo Miércoles 12 de Octubre, transcribo y traduzco a continuación las palabras que pronuncié en el foro abierto de discusión para la organización del evento. Participaron miembros sindicalistas, varios sectores de inmigrantes, y estudiantes. Mis palabras buscaron intentar pensar ese abismo entre las palabras y acción que en la política no deben verse como aisladas, sino como una operación en común.]


En esta reunión, en este mismo espacio que habitamos e intercambiamos palabras e ideas, nos concierna la urgencia de pensar, ante todo, la especificidad de nuestras demandas sociales a la luz de las protestas que tienen lugar en Wall-Street desde hace ya menos de un mes. Ese el bosquejo general de esta reunión.

La propia esencia de una protesta, de un levantamiento popular como el que hemos visto y como el que queremos llevar acabo en este lugar, tiende a tener una premisa anclada en dos principios. La primera es la inmediatez, la urgencia de un cierto tipo de acción determinada, y la segunda trata de la definición de ciertas metas concretas, viables, que puedan hablarle al poder en claro. No en vano es que se busque tildar de incoherente estas formas de descontento popular contra el salvajismo de las bolsas neo-liberales, que por su parte, basan sus argumentos en esa idea que busca pensar la naturaleza de las propuestas solamente en la medida que existen fines concretos, demandas específicas, o líderes visibles.

Ellos, los reaccionarios, hablan como si aun vivieran en el siglo veinte, donde la única forma de participación extra-parlamentaria, fuera a través de un partido, de una demanda, de una acción bajo el signo transparente del liderazgo y de sus cuadros. Ellos no logran entender que nuevas formas de articular la resistencia que se han venido generando desde comienzos de este siglo.

Lo más importante es responder con una ofensiva que deje vislumbrar la importancia de la heterogeneidad de nuestras palabras y acciones…quien no logre entender en su totalidad la importancia de esta multiplicidad, de estas diferencias, creo que se equivoca en colocarnos como una mera masa sin contenido, sin ideas, y sin palabras.

Y ya que tenemos poco tiempo, quiero ocuparme brevemente de la importancia de las palabras, del discurso, de la enunciación, sin que esto se entienda como un menosprecio a la acción inmediata.

Todo lo contrario: me gustaría proponer ante todos, y lanzar esta idea a debate y consideración, que es la siguiente: las palabras son también núcleos de la acción política, centros de la participación en el proceso de una nueva construcción del sentido común, de cualquier posibilidad real de acción. Sin palabras es improbable concebir la acción política y el mismo hecho de estar aquí reunidos entre ustedes. Cuando exigimos inmediatez, esta demanda también debe ser dirigida hacia la esfera de las palabras políticas, de la retórica entendida como imaginación del lenguaje, y de la teoría de lo político. Así que me gustaría recordar en este momento a Mao Zedong (…ya que la tarea de nosotros es también recobrar las figuras que el consenso neo-liberal ha extirpado de nuestras tradiciones políticas y las ha fetichizado en ideología del fracaso).

En todo caso, Mao advertía en un corto pero brillante texto la necesidad de “estudiar”, de volver sobre la manufactura de las palabras que empleamos, de los significados tiznados de contradicciones. De hecho Mao advertía que el gran enemigo de la teoría y el lenguaje era la complacencia. ¿La complacencia hacia que? La complacencia sobre un tipo de lengua común, de empleos de palabras vacías, de cúmulos de lemas aprendidos a carretilla. Para poder llegar a una exitosa intervención política, las palabras tienen que estar puestas en la mesa de discusión y del escrutinio, abiertas a las diferencias y a su poder de iluminación nuestra condición actual.  

La crisis del capitalismo no es solo material, sino también crisis de ideas, de conceptos, y de palabras. Esa es su gran pobreza y tenemos que evitar que esa sea también la nuestra.

Por eso, y para concluir y quizás para continuar el debate entre todos nosotros, quiero preguntarme sobre la palabra que hemos decido mantener para esta acción y que da nombre a un acontecimiento que ya abarca a más de ochocientas ciudades: ocupar (occupy). ¿Qué decimos cuando nos ponemos este nombre, qué sentido puede tener la acción de “ocupar” un lugar, un espacio? ¿Por qué usar la palabra “ocupar”, y no otra palabra?

Como bien sabemos, esta palabra nos llega del latín ocucupare que a su vez se deriva de capare que significa tomar o coger. Ocupar implica la toma misma de un espacio público que había sido sustraído de la sociedad civil y de lo común, y que hemos retomado por estos cuerpos presentes, por voces que hablan en diferentes entonaciones y registros, gestos que tienen su belleza y sus lenguajes propios. Lo que está en juego es esta construcción misma de lenguajes en tanto el espacio que habitamos y que genera pensamiento.

Contra la estructura topográfica de la dominación de la que hablaba Althusser en sus últimos escritos, están las palabras que nos definen como sujetos de acción, y que modifican este espacio que ya es nuestro, y que hemos ocupado en este magnifico encuentro.


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Gerardo Muñoz
Octubre 6, 2011
Gainesville, FL.

4 comments:

Ernesto Menéndez-Conde said...

Muchas felicidades. Suerte con el movimiento. Un texto magnifico. un abrazo.

Anonymous said...

magnifico, lo seguimos desde La Habana. Esperamos fotos por Twiteer

Mickey said...

¡Éxitos! Un a abrazo solidario Gerardo,
Mickey

Anonymous said...

Un abrazo solidario desde la Argentina.

Esteban