Sunday, October 9, 2011

Zizek y el Espíritu Santo en Wall-Street


El domingo en la tarde dispuso de la palabra en Wall-Street, Slavoj Zizek, el filósofo neo-marxista y uno de los oradores más entrañables que escuchado jamás. Es una lástima que muchas veces a Zizek se le lea como una especie de payaso maniático de la teoría, y no como el profundo renovador del psicoanálisis y la política de la izquierda que de alguna forma es. 

Su discurso público en realidad no puede ser considerado como original, y de hecho, recicla muchos fragmentos de argumentos y hasta chistes que hemos leídos en libros como Parallax View, Welcome to the desert of the Real, o su más reciente Living in the end times. Unos de los aspectos más persuasivos de la dialéctica-lacaniana de Zizek, es su poder en tanto reapropiar conceptos, ideas, y nombres que parecieran estar en las antípodas de la tradición marxista o de izquierda. Zizek en este sentido es siempre un provocador dentro de sus propias filas.

Es el caso del fragmento que traduzco a continuación que cierra su discurso frente a un círculo de protestantes en Wall-Street. Aunque la incoherencia pudiera ser innegable – como me hizo notar la colega Ariana Hernández Reguant (¿por que derivar el comunismo con el Espíritu Santo?) – habría que recordar que este tipo de argumentación Zizek la ha venido trabajando en varios de sus libros y conferencias que, de algún modo, vuelve sobre la base paulina del cristianismo, y en especial en la formulación que Alain Badiou hace en su libro San Pablo: la fundación del universalismo. Ideas como el amor, la comunidad, y el universalismo, son conceptos que claramente se derivan del pensamiento de su camarada francés, y que hoy, según John Caputo en su libro San Pablo entre los filósofos, establece un encuentro en buena parte de la filosofía contemporánea. Visto a la luz de estas polémicas, el cierre apostólico de Zizek no es solo una novedosa exaltación de los principios emancipadores de la tradición cristiana, sino también un intento de reapropiación de tradiciones que han sido hoy secuestradas por fundamentalismos y reaccionarios. Otro aspecto interesante de la conclusión de Zizek es el modo en que no idealiza la protesta, o lo que es más, le exige fidelidad y continuidad en la causa:

- “El Comunismo fue un fracaso absoluto. Pero los problemas “comunes” siguen estando aquí. Ellos nos dicen que nosotros no somos americanos. Sin embargo, nosotros le debemos recordar algo a fundamentalistas conservadores. ¿Qué es el Cristianismo? Es el Espíritu Santo. ¿Y que es el Espíritu Santo? Es una comunidad igualitaria de creyentes atravesados por el amor mutuo. En este sentido, el Espíritu Santo esta aquí, ahora. Y allá dentro, en Wall-Street solo están los paganos adorando a ídolos blasfemas. Entonces, todo lo que necesitamos es paciencia. Lo único que temo es que llegue el día en que volveremos a casa y volveremos a encontrarnos una vez al año, tomando cerveza, y recordando nostálgicamente que tiempos fueron éstos. Prometámonos a nosotros mismos que no será así. Sabemos que muchas veces la gente desea algo pero realmente no lo quiere. ¡No tengamos miedo a tener lo que deseamos! ¡Muchas gracias!" - 




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Gerardo Munoz
Octubre del 2011
Gainesville, FL.

2 comments:

Anonymous said...

Zizek hablando desde el anticipo de la nostalgia. "No permitamos que sea asi" dice, como quien ha conocido a primera experiencia las caidas de grandes suenos utopicos.

Gerardo Muñoz said...

Exacto, tambien esta eso. De hecho, mientras veia el discurso, me preguntaba, acaso este muchacho de 22 anos en la Yugoslavia de Tito imagino que algun dia iba a estar repensando el comunismo del corazon del Imperio?