Tuesday, November 29, 2011

Comunismo personal


Recomendada por Lee Ambrozy y Tania Bruguera, Rosella Biscotti y Dora García, la exhibición My Communism: Poster Exhibition, tuvo lugar en el Centro de Arte Contemporáneo de Shanghái a cargo de Yang Zhenzhong y Xu Zhen. ¿Comunismo en China, o la China en el comunismo?

Muestrario internacionalista de los pasados comunistas, la exhibición reúne un amplio catálogo de miradas sobre una historia que, en pleno siglo XXI, sigue siendo explorado por no pocos artistas del arte contemporáneo. De ahí que la exhibición no sea exclusivamente diseñada por artistas chinos, sino de otros nombres que imaginan (o vuelven) sobre sus experiencias totalitarias. Así, el comunismo aparece menos como “fascinación” que como investigación del pasado, o en todo caso, como una cartografía para entender los derroteros que se entrecruzan entre el viejo orden político global y la actual emergencia de un nuevo orden económico.

Art internationle – así le llamó el co-comisario Lux Xinghua a esta exhibición que reúne las visiones en la forma del afiche o el arte grafico. El rótulo podría sugerir la vieja ironía del internacionalismo del siglo pasado, aunque aquí se articula como una forma de coexistencia de Occidente con la China, y de la nueva China con los últimos restos de Occidente. Este nuevo “internacionalismo” hasta el momento ha sido en una dirección: el boom del arte chino contemporáneo, la industria automotriz y el mercado, los tweets de Ai WeiWei. 

Si la ruta del internacionalismo ha sido en búsqueda de lo chino en Occidente, esta exhibición apuesta por la vía opuesta: introducir el Occidente en la China.

Tampoco resulta contradictorio que los comisarios de dicha exhibición hayan elegido la forma del afiche como medio para representar los imaginarios del comunismo, pues sobre ese medio es por donde se pueden encontrar el elemento común, el punto de contacto, las filigranas de ambas cosmovisiones sociales.

Tanto para el Maoísmo, el Comunismo Soviético o la sociedad post-industrial capitalista (no digamos ya Hollywood), el afiche ha sido el medio paradigmático para comunicar, promover, instalar, y hacer visible las más distintas ideologías y símbolos colectivos. Sociedades que no pudieron existir sin el dominio de la imagen.

No era la fotografía, sino el diseño grafico lo que daría una imagen de la revolución. Esta tesis puede ser tanto de los integrantes de la vanguardia rusa, como de los mismos comisarios de la cultura cubana para quienes la Zafra, Playa Girón, o la conducta revolucionario era imposible de imaginar sin el diseño hiperreal de la totalidad. El crítico cubano Gerardo Mosquera llegó hablar de El diseño se definió en Octubre, premisa para entender que en realidad el comunismo, en su intimidad conceptual y teórica, no puede ser otra cosa que un diseño social, un régimen estético, una imagen superpuesta. 

Imagen para escamotear el horror, discurso para ambientar una totalidad...

Los 128 afiches de esta exhibición, sin embargo, no aparecen bajo el signo del diseño total ni de la yuxtaposición de una realidad imaginario sobre los “hechos” históricos. El poster aparece justamente como el instrumento delator de un pasado colectivo del cual aun no cuenta con su memoria.

La mayoría de ellos en blanco y negros (signos de la memoria), registran los presidios y los momentos más oscuros de la represión que se escondía bajo la piel del diseño hiperreal. En otros casos, las efigies del poder (como puede ser el caso de un retrato de Lenin de Pavel Buchler ("Report on Damage"/2011) rasgado  que recuerda al “Marx de carne y hueso” del cubano Lázaro Saavedra) se dislocan de su aura simbólica, con el fin de ser manejados por el humor o por una asociación crítica-conceptual.

Si el cartel es la forma que aglutina esta investigación, lo personal es lo que permite crear individuación entre los distintos imaginarios, discursos, experiencias, y retóricas comunistas. El “comunismo”, en lugar de una ideología de lucha, reaparece dentro de otras posibles gramáticas: desde lo personal (solo eso arroja luz al pronombre personal), y como diseño de una intimidad singular.

My Communism: Poster Exhibition es una propuesta que, más allá de su locación, tiene sus lazos visibles con la “Factoría del Comunismo” curada por Boris Groys hace algunos años o la reciente Communism and Vision, curada en el Museo de Chicago, sobre el arte gráfico del ruso Víctor Koretsky. De lo que se trata no es de cómo volver al “comunismo”, sino de intentar comprender que nos ha quedado de sus restos. 


______
Gerardo Muñoz
Diciembre de 2011
Gainesville, FL.

No comments: