Wednesday, November 30, 2011

Geopolítica de las cosas



Analogue (1998-2009) es un proyecto fotográfico y archivístico que se extiende por más de una década y por varios rincones del globo. Consta de 15,000 fotografías tomadas con una antigua cámara Rolleiflex 2.8F, de las cuales solo 400 vieron su entrada en la Documenta XII. La artista americana Zoe Leonard intentó crear, por una parte, la imagen del desplazamiento de las mercancías por la aldea global, y por otra, mostrar cómo estos desplazamientos conforman una nueva red de la inoperancia económica. La idea de Analogue tiene su origen en el mismo barrio neoyorquino de la artista - ‘Lower East Side’ de Manhattan - donde Leonard comenzó a percatarse de las constantes desapariciones de pequeños negocios en varios barrios empobrecidos que, con el tiempo, fueron convirtiéndose en cuencas de la desterritoiozalicion del capital. Allí donde antes yacía el negocio familiar de verduras o de una agencia de seguro, vendrían a proliferar anunciantes y membretes transnacionales.

Como la obra de Hans Haacke durante los setenta (Shapolsky et al Manhattan Real Estate Holdings 1971), las recientes obras de Daniel Canogar, o los documentales de José Luis Guerin, Analogue puede describirse como un museo del fluir de las cosas, así como un espectáculo de la circulación de las mercancías. Esto refiere a que en la serie de Leonard, las mercancías y las cosas, sean éstas camisas o colchones, televisores o radios, el personaje central no es propiamente la especificad del espacio, aunque sin duda este es uno de sus más visibles, sino la migración de estos objetos a lo largo del páramo de la globalización. Quizás “páramo” sea un overstatement para describir el estado actual del neo-liberalismo y de los flujos del mercado, pero dentro de la representación fotográfica de Leonard, las “cosas” cobra un raro estado ánimo dentro de un desierto espacial (Marx habló, en todo caso, de la “animación” intrínseca de la mercancía).

Aunque no lo parezca a primera vista, el eje central de la serie de Leonard es carácter político y social de la migración, entendido como relación entre mercancía y capital, entre el desecho y el consumo. Decía que cuesta trabajo ver que todo Analogue trata de la migración, ya que la representación niega una y otra vez cualquier figuración del sujeto migrante o de los trabajadores que hacen posible el flujo de las mercancías. Como si concibiera la fotografía como medio exclusivo de los límites del arte para articular el compromiso social, Zoe Leonard opta por reanimar un discurso desde la negatividad que haga posible una crítica actual. 


Menos interesada en la estetización de la pobreza (humana) o las economías (informales), la estrategia de Leonard pudiera ser catalogada bajo el signo de una geopolítica de las cosas. En lugar de explicitar los efectos de un sistema, aquí se consigue dibujar las mutaciones y los trueques de sus signos. Estos signos, sin embargo, no solo son discursos de ideología, sino la propia material que compone el precario tejido de la vida globalizada.

Es así que Analogue articula ciertas prácticas del arte contemporáneo como pueden ser el reciente giro ecologista, la documentación conceptualista, el archivo entendido como cultura material. Es el mérito de una serie como Analogue haber comprendido que las lógicas económicas de la caridad o del humanitarismo, son en realidad antiguos títeres liberales vestidos con otro ropaje. 

El tráfico de mercancía, sobretodo ropas y telas, de New York a Kampala, que giran bajo la dinámica vertical de Norte/Sur, comprende la dominación de una forma de vida sobre otra, regulando la desigualdad como mecanismo interno de la globalización.

Analogue llega a matizar la paradójica premisa del modelo global: si es que las mercancías circulan por mercados abiertos, libres de fronteras y límites, ¿por qué no ocurre lo mismo con los seres humanos que ponen sus vidas en riesgo en el estrecho de la Florida, la frontera mexicana, o en el Estrecho de Gibraltar? Quizás la ausencia de sujetos de Analogue – criticada en no pocas reseñas – es lo que justamente explicita el modo en que esta paradoja se establece en tanto la capitalización de un lado del mundo sobre otro. Y es que de ninguna otra forma es posible entender que, en cuanto a movilidad y la libertad de tránsito, Analogue se deja leer como una respuesta y hasta una admonición a que pasemos del mero orden geopolítica de las cosas a la participación e inclusión de los sujetos. 


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Gerardo Muñoz
Enero de 2012
Gainesville, FL.

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