Wednesday, November 30, 2011

Kimsooja: la ausencia del rostro



El primer instante de experiencia visual con “Needle Woman”, proyección de video que enfoca a la altura de la mirada, nos pone frente a una multitud de transeúntes de cualquier capital del mundo caminando en sentido contrario a la cámara. En el medio del plano, el cuerpo de la artista se interpone y se aleja. En lugar de accidentarnos con la imagen de una expresión ambigua que nos conduzca hacia una conclusión imprudente, Kimsooja solo nos da la espalda. 

Incrustada entre el mundo y el espectador, la imagen nos coloca ante un cuerpo que por un instante nos libera de la mediación entre la totalidad de una comunidad y el espacio del yo. Así, permanece quieta por varios instantes, nos invita y rechaza; negación que nos recuerda los tintes del oriente como significante suprimido a favor de un tratamiento sutil de la naturaleza.

Abierta sobre sí misma, recuerda líneas de Mallarmé: “sugerir es crear.” La naturaleza media lo que el rostro ha dejado de mediar en la contemporaneidad: la desintegración manifiesta de una subjetividad que opera dentro del reino de la mercancía y el fetichismo del deseo.


A diferencia de las estructuras occidentales del pensamiento, donde el yo y el otro son claramente diferenciados basados en un edificio epistemológico que subordina categorías y clases, Kimsooja propone adoptar por unos momentos el paradigma Oriental que aboga por un todo. Por eso “Needle Woman”, en sus palabras, trata de construir un balance donde las oleadas de cuerpos automáticos que se encaran a sin un rostro, a toda la humanidad que nos niega su misma responsabilidad. Anulado entre la multitud y a la vez amplificado por su representación, la inmaterialidad de su proyecto apuesta por ese equilibrio entre las caras desnudas y la violencia de su posición, entre el caminar vulgar de la muchedumbre y la quietud de su pose.

La naturaleza esquiva del gesto de Sooja no solo construye todo un sistema de juegos e interpretaciones en “A Needle Woman”, sino también en obras como ”A Beggar Woman” y “A Laundry Woman - Yamuna River”. Obras que evocan los momentos de una luz capturada por lienzos pálidos: caras escondidas, torsos negados, lo sutil de lo negado. No sin cierto pudor, Kimsooja compone gestos que nos permiten alcanzar una lejana empatía.

La violencia de la espalda nos niega la responsabilidad del rostro. Pero Kimsooja puede ser uno mismo: aquel que pide limosna y ese otro que ha quedado despojado de su ciudadanía. Aquel que nos da la espalda antes de entrar en el espacio del anonimato, o ese otro que intenta contemplar el agua quieta e invita a permanecer en otro estado, al borde de la cotidianidad.

“A Needle Woman” nace de la experiencia misma de tejer. Kimsooja rememora instantes de su niñez donde se imagina a si misma y a su madre durante esta labor. Ver la aguja que perfora y desaparece bajo un nivel de horizontalidad conforma una estructura desde la cual Kimsooja elaboraba su idea de incrustarse en el mundo. 

El lenguaje como textura no se limita a tejer la cadena de significantes, sino que conformaba un espacio inoperante del cual Kimsooja trata de huir. Así, cuando Kimsooja se inserta en la sociedad textual, en la sociedad del lenguaje, ella misma desaparece como la aguja que usaba cuando era niña.

Su corporalidad ante el espectador afecta el paso de los transeúntes contemporáneos: Kimsooja se erige como una particularidad mínima en el vasto océano de colectividad indiferente. Permanece y de alguna manera también reta, con su presencia, la fluidez imperante del día.    


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Juan Felipe Hernández
Amherst, MA.
Septiembre de 2011.

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