Tuesday, February 28, 2012

Hegel y América


¿Es posible releer a Hegel como filósofo de Izquierda dentro del contexto cultural y político del sur-global? Es notable el creciente interés por el revisionismo hegeliano luego que, por más de medio siglo, se le considerase a este filósofo totalitario y obscurantista. Pensadores contemporáneos como Jean-Luc Nancy y Susan Buck-Morss, Slavoj Zizek y Catherine Malabou, han revivido a Hegel desde los referentes teóricos más diversos como puede ser el psicoanálisis, la deconstrucción, o la dialéctica negativa. 

Estos intentos de rescate a la fuerza, han venido a constatar la vigencia del pensador hegeliano para el siglo XXI; siglo abatido por problemáticas tan diversas como la globalización y el multiculturalismo, la diferencia y las nuevas subjetividades políticas. En su reciente estudio “Hegel en América”, Bruno Bosteels ofrece una lectura que intenta despojar los tintes totalitarios del autor de Fenomenología del Espíritu, y leer a contra corriente [sic] las visiones teleológicas e historiográficas más ortodoxas. 

Bruno Bosteels, como sabemos, es traductor del pensador neo-marxista Alain Badiou, así como autor de una serie de libros sobre el comunismo y la recepción de esta tradición política en los países latinoamericanos. The Actuality of Communism (Verso, 2011), Badiou and Politics (Duke, 2010), y su más reciente Marx and Freud in Latin America: Politics, Psychoanalysis, and Religion in Times of Terror (Verso, 2012), son ya referentes importantísimos para quienes buscan pensar la relación entre el marxismo contemporáneo y América Latina. Teniendo esto en cuenta, es curioso como el regreso del marxismo contemporáneo también se encuentra signado por un doble regreso (y hasta por un triple regreso, según lo vean algunos). Es decir, no solo por el regreso a la obra de Marx y a la palabra comunismo, sino también a la obra de Hegel, y en muchos casos acompañada por un matiz lacaniano, como bien puede ser el caso de la escuela hegeliana de Yugoslavia (Zizek, Dólar, y Zupančič). 

El punto de partida de Bosteels en su ensayo es la relación de América y Hegel. O mejor: el lugar que ocupó el imaginario americano dentro de la doctrina histórica del pensamiento de Hegel. Como es sabido, en Filosofía de la Historia, una serie de charlas que diese el gran filósofo a favor de la monarquía prusiana y del Estado Moderno; Hegel sostuvo la tesis de la inmadurez de las culturas americanas. Localizando el espacio “gnóstico” (Lezama dixit) de América como lugar del futuro, según Hegel las tierras del nuevo mundo solo podrían estar signadas por la irracionalidad. Bosteels recuerda que esta lectura – tan popular en la hermenéutica de una corriente antihegeliana – en realidad tiene su origen en el texto “Hegel y América” del pensador español José Ortega y Gasset. Esta lectura continuaría, nos señala Bosteels, en la obra de pensadores latinoamericanos como el argentino José Pablo Feinmann y el mexicano Enrique Dussel, quienes leerán a Hegel como origen del a cultura imperialista y eurocentrista de la Europa Moderna. 

Contra estas lecturas, la tesis de Bosteels intenta hacer una defensa de Hegel contra aquellos que se han propuesto a “provincializarlo” o peor aún, a menospreciar los errores de su sistema como mecanismo intrínseco misma de la operación dialéctica. Bosteels escribe con lucidez: “Con mayor razón, si la culminación de la historia universal revela la necesaria proyección regresiva de la identidad del ser y del pensamiento, la historia y la lógica, o la sustancia y el sujeto, entonces, ¿no debemos buscar tales elementos de verdad y libertad en los vestigios de la no identidad, o en instancias donde hay una falta de adecuación, una faltar de ajuste o un desajuste, entre los dos.” (Bosteels 2009: p.208). 

En el orden del pensamiento especulativo, esta premisa contra los anti-hegelianos (deconstruccionistas, multiculturalistas, o nacionalistas); abre el espacio para poder leer a un Hegel de la no-identidad, o inclusive, como filósofo de la alteridad radical en tanto su infinitud estructural de su sistema. Sin duda, la parte más densa e interesante del estudio de Bosteels, es cuando se ocupa de argumentar contra aquellos que leen a Hegel como pensador de la “finitud”, y por lo tanto, encerrando al gran filósofo en límites que ni él ni su sistema realmente sostienen. El otro aspecto que no deja de sorprender de la argumentación de Bosteels, es la manera en que recupera pensadores de la “alteridad” o de la deconstrucción para su propio argumento. De ahí que citando trabajos de Spivak o Nancy; Bosteels apele ya no a las divisiones internas de la izquierda intelectual, sino a una suerte de lectura que atraviesa todas las obras de los grandes pensadores contemporáneos. 

La vuelta a Hegel como muestra Bosteels, sin embargo,  responde a condiciones políticas. Esta premisa, completamente alimentada por los procedimientos y la gestualidad de Badiou, le permite equiparar el hegelianismo al comunismo, a la cual le dedica una sección. Es decir, si actualmente comprobamos un regreso a Hegel, este fenómeno intelectual tiene que ver menos con la obra del filósofo alemán, que con las nuevas consideraciones sobre el comunismo, o con la “idea del comunismo” que vuelve aparecer a partir del Siglo XXI. Aquí también encontraríamos una diferencia entre las lecturas hegelianos de mitad del siglo pasado (Dussel, Ortega, Feinmann, Rozitchner, Lezama); con las lecturas contemporáneas: mientras las primeras se ocupaban de corregir a Hegel, estas últimas intentan releer políticamente sus “errores”.

Si tuviéramos que señalar una falta al texto de Bosteels, estaría sin duda en ausencia de José Lezama Lima en el análisis total que se lleva a cabo en relación dialéctica entre Hegel y América. Haber tomado en cuenta los pasajes de La expresión americana, donde el poeta cubano arremete contra Hegel, pudiera haber funcionado, a mi juicio, como evidencia aun más importante de las lecturas tradicionales que quisieron hacer de Hegel un filósofo provincial. Traer a colación la obra de Lezama Lima también hubiera tenido la ventaja de problematizar la lectura en tanto la finitud de Hegel; ya que el autor de Paradiso, lejos de provincianismo, es portador de un “sistema poético del mundo”. Entonces, habría que preguntarse cuáles fueron las razones, más allá del provincianismo, por las cuales Lezama profanó el pensamiento histórico de Hegel. (Quizás una línea de análisis preliminar sería pensar el elemento culinario y animal de la cultura que atraviesa la obra de Humboldt, Hegel, y Lezama Lima. Es curioso que Bosteels no haya visto esta relación cuando llega incluso a aludir a la obra “El cocodrilo de Humboldt no es el cocodrilo de Hegel”, del artista contemporáneo colombiano José Alejandro Restrepo).  

En la última parte de su largo ensayo, rotulada como “Hegel y yo”, y partiendo desde la idea que existen condiciones políticas para toda lectura de Hegel; Bosteels lleva a cabo un análisis de la novela Los Errores (1964) del escritor mexicano José Revueltas a la par que desempolva la encrucijada de la “finitud” y del Begriff hegeliano cómo correctivos de la “catástrofes obscuras” del propio siglo XX. De hecho, Bosteels lee la novela del mexicano como antecedente a los argumentos que Badiou articularía décadas más tarde en sus conferencias rotuladas en El Siglo. (En una muy interesante nota al margen, Bosteels comenta cómo Badiou una vez le comentó que tenía en mente escribir un capítulo exclusivamente sobre México en El Siglo). 

Hegel aparece en el centro de esta discusión como el pensador que nos pudiera ayudar a pensar los “errores” (y horrores) del comunismo dentro del comunismo, sin necesariamente tomar parte por la tradición liberal que impuso cierto contexto de la Guerra Fría a no pocos escritores e intelectuales disidentes tras los Procesos de Moscú. En Los Errores y en el corto relato “Hegel y yo”; Bosteels argumenta que la obra del escritor mexicano sería uno de los puntos de partida para comenzar a considerar a Hegel como figura de la izquierda – y ¿por qué no? ¡comunista también! [sic]– y pieza fundamental del saber latinoamericano.


*esta lectura está basada en el siguiente artículo (aunque una versión en inglés puede encontrase en el reciente libro de ensayos: Hegel and the Infinite: Religion, Politics, and Dialectic): Bosteels, Bruno. “Hegel en América”. Tabula Rosa. Bogotá, Colombia, No.11: 195-234, julio-diciembre 2009. 


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Gerardo Muñoz
Febrero de 2012
Gainesville, FL.

2 comments:

Isis said...

Gracias, que este tema hegelo-americano me interesa.

Anonymous said...

Luego te comento con mas detalle, pero faltan nombres en la recepcion. E