Hasta donde sé, no conozco ningún trabajo crítico
que haya ofrecido una lectura del epígrafe con el cual Walter Benjamin da
comienzo a su importante e inconcluso Libro de los pasajes (Passagenwerk), en la sección sobre “Paris,
Capital del Siglo Diecinueve”. Citadas
originalmente en francés, leemos los siguientes versos que traduzco a continuación
al castellano:
“Las aguas azules, y las
plantas rosadas; un dulce atardecer
para ser visto;
uno se va de paseo, las grandes dames van de paseo;
detrás de ellas se pasean las petites dames”.
Fechado Hanói 1897, el poema fue escrito por el
poeta decimonónico vietnamita Nguyen Trong Hiep y proviene de su libro de
poemas Paris, capitale de la France:
recueil de vers, publicado por una imprenta de Hanói, uno de los tantos
enclaves del colonialismo francés en Asia. Es muy probable que Benjamin,
mientras investigaba en la Biblioteca Nacional, se interesara por el libro del
oscuro poeta vietnamita a través de la fotógrafa Gisele Freund quien, según Pierre
Missac, fue la responsable de las fotografías en las cuales vemos atentamente
al filósofo alemán leyendo y haciendo anotaciones sobre su proyecto de París.
El libro Paris,
capitale de la France: recueils de vers de Trong Hiep es un típico producto
del imperialismo cultural europeo y del viaje estético, al decir de David Viñas,
desde las periferias a los centros culturales. Aunque Benjamin solo cita uno de
los poemas de un libro de noventa páginas, cualquier página del libro del
vietnamita pudiera dar cuenta de los procesos de esa imaginación colonial frente
a los avances culturales de la sociedad capitalista.
La incipiente capital del siglo XIX aparece en el
libro de Hiep, como en la poética modernista parnasiana de Rubén Darío, desde
la artificialidad, el ensueño, los prototipos sociales de la burguesía, y la fascinación
generada por las mercancías. Todos estos fueron los temas que parecieran
condensar el proyecto que Benjamin quiso plasmar en su imaginario de París. El
mismo título del importante ensayo de Benjamin “Paris, Capital del Siglo
Diecinueve”, pudiera ser leído como una rescritura del título del poeta
vietnamita.
Si no fuese porque Benjamin aconsejaba leer desde lo
microscópico, la referencia a Nguyen
Trong Hiep no tuviese la más mínima importancia. Pero justamente por eso, localizar
el lugar central que Benjamin le concede al poeta vietnamita, legitima
preguntar la relación que el proyecto histórico-filosófico de Benjamin sostuvo
con los imaginarios coloniales y poscoloniales. ¿Hasta qué punto no podemos
leer los conceptos de Benjamin (la constelación, la imagen-dialéctica, el ahora-tiempo,
o la noción de gestos) como figuras que se acercan a una comprensión europea con sus periferias? ¿No es posible leer la cita de Hiep como una futura estrategia conceptual
para pensar la heterogeneidad de la historia mundial fuera del eurocentrismo? París
es, en este sentido, el espacio crítico no solo del capitalismo, sino de los modos concretos de la colonización.
Es curioso que algunos de los mejores lectores
latinoamericanos de Benjamin, como Beatriz Sarlo, Ricardo Foster, o Elizabeth
Collingwood-Selby, hayan pasado por alto o que no hayan desarrollado lecturas
productivas del lugar que ocupa esta inscripción colonial que habita en un Benjamin
inmune a las doctrinas ortodoxas del marxismo y nada ajeno a las discusiones del colonialismo
europeo durante la mitad del siglo veinte.
Al citar a Trong Hiep, Benjamin sugiere que el
lugar del intelectual y del lector encarna esa experiencia del extranjero.
Por eso tendríamos que pensar y leer también la referencia al poema vietnamita
junto con el análisis que Benjamin desarrolla sobre la escena de la casa de té
que da cierre al cuento “En la colonia penitenciaria” de Franz Kafka. La casa
de té (que erróneamente se ha traducido al castellano como “confitería”), a la
cual acude el explorador del relato de Kafka para visitar la tumba del
Comandante y la figura de los paseos de la burguesía descritos por Trong Hiep,
son dos caras de ese mismo mundo dialéctico de ensoñación que Benjamin intentó
analizar en la estructura del capitalismo, y que cobran sentido desde las
miradas coloniales de los otros.
______
Gerardo Muñoz
Junio de 2012
Miami, FL.

2 comments:
Excelente idea Gerardo, y creo que en ese sentido es bueno releer unos trabajos de Julio Ramos sobre la estancia de Benjamin en Marsella.
Si, esa referencia es muy interesante. Gracias.
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