Thursday, June 21, 2012

Benjamin y un poeta vietnamita


Hasta donde sé, no conozco ningún trabajo crítico que haya ofrecido una lectura del epígrafe con el cual Walter Benjamin da comienzo a su importante e inconcluso Libro de los pasajes (Passagenwerk), en la sección sobre “Paris, Capital del Siglo Diecinueve”.  Citadas originalmente en francés, leemos los siguientes versos que traduzco a continuación al castellano:

 “Las aguas azules, y las plantas rosadas; un dulce atardecer
para ser visto;
uno se va de paseo, las grandes dames van de paseo;
detrás de ellas se pasean las petites dames”.

Fechado Hanói 1897, el poema fue escrito por el poeta decimonónico vietnamita Nguyen Trong Hiep y proviene de su libro de poemas Paris, capitale de la France: recueil de vers, publicado por una imprenta de Hanói, uno de los tantos enclaves del colonialismo francés en Asia. Es muy probable que Benjamin, mientras investigaba en la Biblioteca Nacional, se interesara por el libro del oscuro poeta vietnamita a través de la fotógrafa Gisele Freund quien, según Pierre Missac, fue la responsable de las fotografías en las cuales vemos atentamente al filósofo alemán leyendo y haciendo anotaciones sobre su proyecto de París.

El libro Paris, capitale de la France: recueils de vers de Trong Hiep es un típico producto del imperialismo cultural europeo y del viaje estético, al decir de David Viñas, desde las periferias a los centros culturales. Aunque Benjamin solo cita uno de los poemas de un libro de noventa páginas, cualquier página del libro del vietnamita pudiera dar cuenta de los procesos de esa imaginación colonial frente a los avances culturales de la sociedad capitalista. 

La incipiente capital del siglo XIX aparece en el libro de Hiep, como en la poética modernista parnasiana de Rubén Darío, desde la artificialidad, el ensueño, los prototipos sociales de la burguesía, y la fascinación generada por las mercancías. Todos estos fueron los temas que parecieran condensar el proyecto que Benjamin quiso plasmar en su imaginario de París. El mismo título del importante ensayo de Benjamin “Paris, Capital del Siglo Diecinueve”, pudiera ser leído como una rescritura del título del poeta vietnamita.

Si no fuese porque Benjamin aconsejaba leer desde lo microscópico,  la referencia a Nguyen Trong Hiep no tuviese la más mínima importancia. Pero justamente por eso, localizar el lugar central que Benjamin le concede al poeta vietnamita, legitima preguntar la relación que el proyecto histórico-filosófico de Benjamin sostuvo con los imaginarios coloniales y poscoloniales. ¿Hasta qué punto no podemos leer los conceptos de Benjamin (la constelación, la imagen-dialéctica, el ahora-tiempo, o la noción de gestos) como figuras que se acercan a una comprensión europea con sus periferias? ¿No es posible leer la cita de Hiep como una futura estrategia conceptual para pensar la heterogeneidad de la historia mundial fuera del eurocentrismo? París es, en este sentido, el espacio crítico no solo del capitalismo, sino de los modos concretos de la colonización.

Es curioso que algunos de los mejores lectores latinoamericanos de Benjamin, como Beatriz Sarlo, Ricardo Foster, o Elizabeth Collingwood-Selby, hayan pasado por alto o que no hayan desarrollado lecturas productivas del lugar que ocupa esta inscripción colonial que habita en un Benjamin inmune a las doctrinas ortodoxas del marxismo y nada ajeno a las discusiones del colonialismo europeo durante la mitad del siglo veinte.

Al citar a Trong Hiep, Benjamin sugiere que el lugar del intelectual y del lector encarna esa experiencia del extranjero. Por eso tendríamos que pensar y leer también la referencia al poema vietnamita junto con el análisis que Benjamin desarrolla sobre la escena de la casa de té que da cierre al cuento “En la colonia penitenciaria” de Franz Kafka. La casa de té (que erróneamente se ha traducido al castellano como “confitería”), a la cual acude el explorador del relato de Kafka para visitar la tumba del Comandante y la figura de los paseos de la burguesía descritos por Trong Hiep, son dos caras de ese mismo mundo dialéctico de ensoñación que Benjamin intentó analizar en la estructura del capitalismo, y que cobran sentido desde las miradas coloniales de los otros.

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Gerardo Muñoz
Junio de 2012
Miami, FL.

2 comments:

Anonymous said...

Excelente idea Gerardo, y creo que en ese sentido es bueno releer unos trabajos de Julio Ramos sobre la estancia de Benjamin en Marsella.

Gerardo Muñoz said...

Si, esa referencia es muy interesante. Gracias.