Wednesday, October 31, 2012

Lamar, Mariátegui, y el Marxismo



Es sabido que Alberto Lamar Schweyer sostuvo varias polémicas con escritores de la isla como Emilio Roig de Leuchsenring y Roberto Agramonte, a partir de la publicación de su ensayo Biología de la Democracia, y de su ruptura con el minorismo que, en Mayo de 1927, resultará en el intercambio de cartas abiertas con José Vasconcelos.

Menos conocido y estudiado ha sido la recepción del pensamiento de Lamar Schweyer entre sus lectores contemporáneos latinoamericanos. Además del libro del chileno Alberto Edwards Vives, La fronda aristocrática en Chile (¿1927? ¿1928?), donde se corrige el insuficiente conocimiento del cubano sobre la historia de Chile, en las páginas que recoge Defensa del Marxismo (1934) de José Carlos Mariategui, Lamar Schweyer aparece aludido para ejemplificar esta vez la tendencia de cierto tipo de pensador "diletante" latinoamericano que buscaba pensar la política desde el campo de las ciencias:

“Hasta hace poco la biología imponía sus términos a especulaciones sociológicas e históricas con un rigor impertinente y enfadoso. En nuestras América tropical, tan propensa a ciertos contagios, esta tendencia ha hecho muchas victimas. El escritor cubano Lamar Schweyer, autor de una Biología de la Democracia, que pretende entender y explicar los fenómenos de la democracia latinoamericana sin el auxilio de la ciencia económica, puede ser citado entre estas victimas.  Es obvio recordar que esta adaptación de una técnica científica a temas que escapan a su objeto constituye un signo de diletantismo intelectual”.

Lamar Schweyer aparece en las páginas de Mariátegui como caso extremo de aquellos que buscan pensar la política desde conceptos científicos. Aunque el ensayo de Mariátegui trata sobre el pensador belga reformista Henri De Man, a quien Mariátegui coloca en el centro del primer ensayo de Defensa, se puede afirmar que lo que Mariátegui critica en ambos es la crisis de la autonomía del saber sociológico y del análisis cultural. Si para Lamar Schweyer la crisis política se explica a través de la biología y cierto análisis positivista cultural, en el pensamiento de Henri de Man se explicita, en cambio, a través de un psicologismo “en boga” que lo lleva a reformar el análisis marxista de la lucha de clases, y a defender un inconciente colectivo en abstracto. Así, los dos modelos desplazan lo político a un segundo plano.

También lo que ambos casos dejan entrever, tanto el de Lamar como el de De Man, no es tanto el eclecticismo epistemológico entre dos campos del saber (sociología y psicología, política y ciencias naturales), sino el hecho que Mariátegui, distanciándose del Marxismo economicista de la ortodoxia, aparece ya como defensor de un marxismo como herramienta necesaria para el análisis cultural tanto en teoría y como en práctica.

Aunque este primer ensayo tiene como centro el libro Más Allá del Marxismo de Henri De Man, Mariátegui implícitamente está respondiendo a variantes del revisionismo marxistas que intentaban responder a la "crisis del marxismo" y su fracaso histórico luego de la primera guerra mundial con una superación desde el campo de la ciencia. La solución en cuanto al marxismo no era proponer, entonces un “más allá” fuera de si, sino una transformación dentro de la teoría misma que pudiera dar cuenta de sus límites económicos y de ese raro triunfo revolucionario que, en lugar de verificarse en el seno industrial inglés, triunfa en la Rusia subdesarrollada y semifeudal.

Es difícil saber cuanto y qué pudo haber leído Alberto Lamar Schweyer del marxismo o de los marxismos latinoamericanos, ya que en ninguna parte de su obra aparece una reflexión sostenida y coherente sobre el pensamiento de Marx. Habría que preguntarse también, hasta qué punto su ruptura con los minoristas se debió, en su momento, a un posicionamiento no solo ideológico, sino también relacionado con el marxismo que suscribían algunos de los miembros habaneros. Curiosamente en su carta a José Vasconcelos, Lamar Schweyer utiliza el referente marxista, en tono de parodia, para distanciarse del minorismo:

“Emilito es un souteneur del comunismo y del ingenio de los demás. (…) Marx decía yo no solo marxista. Yo, como él grito, no soy minorista”.


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Gerardo Muñoz
Octubre de 2012
Princeton, NJ. 

2 comments:

Rafael Rojas said...

Es fascinante comprobar las redes intelectuales latinoamericanas de los años 20, 30 y 40, que podrían reconstruirse a partir de la obra polémica de Lamar Schweyer. Casa raro, este último, de intelectual cubano inmerso en los debates teóricos de su tiempo, sin afiliarse a las plataformas internacionales del liberalismo, el catolicismo o el comunismo.

Gerardo Muñoz said...

Hola Rafa, si, me parece que eso es crucial en el caso de Lamar. Fue en realidad un escritor de los margenes, e imposible de pensar dentro de esas conocidas corrientes intelectuales del siglo XX. Estoy en busca de otros interlocutores de Lamar en America Latina. Abrazo,G