Saturday, November 3, 2012

Un escritor cubano en la literatura Nazi

En la novela experimental La literatura nazi en America, una suerte de catálogo infame que Roberto Bolaño compone de escritores vinculados con el nazismo o la ultra-derecha, figura tan solo un escritor de nacionalidad cubana llamado Ernesto Pérez Masón (Matanzas 1908-Nueva York, 1980).

Es curioso notar que, a diferencia de los muchos autores del Cono Sur o de México que figuran en todo el libro, sea éste el único nazi cubano que Bolaño haya podido integrar al diccionario imaginario del horror. Contra los que pensarían que se trata de una escasez, creo que esta biografía da cuenta del ingenio literario de Bolaño  por realmente hacer un diccionario americano que abarque los lugares más recónditos, y menos conectados con un vínculo estrictamente histórico con el fascismo o el nazismo. Fascismo en Literatura Nazi pasa por muchos espacios, y puede ser muchas veces tanto la excentricidad como el racismo, lo maldito como lo abyecto.

Como en buena parte de los escritores que figuran en este museo de escritores infames, Bolaño construye los personajes a partir de sus contradicciones, y el cubano Ernesto Pérez Masón no es una excepción. A lo largo del libro cuesta entender si el catalogo se trata de escritores afiliados a una ideología nazi, o si se trata, por contrario, de la manera en que la ideología nazi pasó por muchos lugares a la vez volviendo un significante vacío, en un simple afecto del escritor moderno.

Por ejemplo, se nos dice que en 1930 escribió el relato “Sin Corazón”, bajo la influencia de Kafka, aunque en realidad fue un autor que cultivó estilos tan disímiles como el decadentismo, el realismo socialista, y luego una novela de exilio Don Juan en la Habana, publicada desde luego en Miami en 1979, y a su vez en contra los “anti-castristas” [sic] del exilio cubano. Sin embargo, durante la Revolución, y es quizás la parte más humorística de su biografía, fue un opositor del Castrismo que escribió la novela La Sopa de los Pobres (1965):

“…en donde, en un impecable estilo que hubiera aprobado Sholojov, narra los sufrimientos de una familia numerosa de La Habana de 1950. La novela consta de quince capítulos. El primero comienza: “Volví la negra Petra…”; el segundo: “Independiente, pero tímida y remisa”; el tercero: “Valiente era Juan”; el cuarto: “Amorosa, le hecho los brazos al cuello…” Pronto salta el censor avispado. Las primeras letras de cada capitulo componen un acróstico: VIVA ADOLF HITLER. El escándalo es aun mayúsculo. Pérez Masón se defiende despectivo: se trata de una coincidencia. Los censores se ponen manos a la obra; nuevo descubrimiento, las primeras letras de cada segundo párrafo componen otro acróstico: MIERDA DE PAISITO. Y las de cada tercer párrafo: QUE ESPERAN LOS US. Y la de cada cuarto párrafo: CACA PARA USTEDES” (p.62)

Bolaño  también imagina que Pérez Masón reta varias veces a Lezama a un duelo a muerto, y que mantuvo una cordial amistad con Virgilio hasta que mostrara su antipatía tanto por los comunistas como por los homosexuales. Una vez en el exilio, funda una revista del Grupo de escritores arios cubanos, y escribe una “novelita” pornográfica, con Eisenhower y Patton como personajes principales, con el fin de agredir a los “exiliados cubanos”.

Más allá de los obvios disparates y contradicciones que contiene esta biografía imaginaria, tan solo con estos detalles es posible entender lo presente que Bolaño  tenía ciertas categorías y temas de lo cubano, como la polaridad Lezama/Virgilio, contrarrevolución y censura, realismo socialista y escritura experimental, exilio cubano identificado exclusivamente con Miami o el personalismo autoritario de Fidel Castro. Pérez Mason es un aleph de los puntos que conectan las subjetividades y las experiencias de los últimas cinco décadas cubanas.

Aunque no sería productivo pensar en un modelo para pensar el personaje que imaginó Bolaño, si conviene anotar que quizás a lo que apunta el caso de Pérez Masón, así como el de muchos de los otros escritores pro-nazis, son las marcadas contradicciones en la creación de un escritor en relación con la política. Se puede pensar el catolicismo origenista que deviene en una especie de estética de la pobreza irradiante durante la Revolución, o en el caso excepcional del precoz escritor Alberto Lamar Schweyer, quien pasó del ser miembro del Grupo Minorista a jefe de propaganda durante la dictadura de Gerardo Machado, convirtiéndose en un pensador anti-imperialista, y a la vez en patriota, en contra de la inmigración española, como explicita su olvidado libro La crisis del patriotismo (1929). Lo que pudiera parecer a simple vista un gesto pantagruélico de Bolaño, cobra sentido si comprobamos lo mucho que la relación entre poética y política encuentra se definen en tanto su indeterminación en constante aporía.

El final que da cierre a la biografía de Masón, hace pensar si por nazismo también Bolaño no  estuviese pensando a la manera en que los críticos ordenan y militarizan el canon, desde valores que quizás implican, en la estructura misma de ese orden, un arte violento de la exclusión: “El Diccionario de Autores Cubanos (La Habana, 1978) que ignora a Cabrera Infante, sorprendentemente recoge su nombre”.


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Gerardo Muñoz
Octubre de 2012
Princeton, NJ.

3 comments:

Rafael Rojas said...

Qué buen post. Un Bolaño enterado del chanchullo del canon cubano.

Rafael Rojas said...

Otro real escritor cubano de literatura nazi fue Raúl Maestri, quien escribió un enjundioso ensayo en los años 30 sobre las implicaciones históricas del triunfo parlamentario de Hitler y el Partido Nacional Socialista en Alemania. Ese ensayo, junto a otro sobre la URSS, fue rescatado hace pocos años por William Navarrete en la editorial Aduana Vieja

Gerardo Muñoz said...

Hola Rafa, si al parecer Bolano llego a hacer algun tipo de investigacion sobre literatura cubana...llama la atencion como problematiza la escritura de este personaje en relacion con los distintos actores y universos politicos dentro y fuera de la isla. Habria que buscar las fuentes de como se informo o cuales habrian sido los amigos cubanos de Bolano.

No conocia a Raul Maestri, suena interesantisimo, voy a buscarlo inmediantemente.
Abrazo,
G