Salah Hassan, historiador de la universidad de
Cornell, editó recientemente para las ediciones críticas de Documenta 13, dos
textos centrales para entender la pluralidad con que ciertas ideas del marxismo
fueron articuladas por intelectuales africanos. El primer documento se trata de
la carta de renuncia al Partido Comunista Francés que el poeta martiniqués Aimé
Cesaire le enviase al líder comunista Maurice Thorez en el mes de Octubre de
1956, a propósito de los crímenes del estalinismo y del sostenido apoyo a políticas
imperialistas en Asia. El otro documento trata de la defensa del sudanés Abdel
Khaliq Mahgoub leída en 1959 ante la corte militar de ese país, luego de haber
sido acusado y finalmente ejecutado por conspirar contra los poderes del
Estado.
En la introducción titulada "Cómo liberar a
Marx de su eurocentrismo", Hassan apunta que ambos documentos podrían
iluminar la manera en que el marxismo en el contexto africano fue interpretado
y reelaborado dentro del contexto de las luchas del Tercer Mundo. Esta publicación
coincide con un reciente interés tanto historiográfico como teórico por leer a
Marx desde las periferias, como lo demuestran el más reciente libro Marx and Freud in Latin America de Bruno
Bosteels, Marx at the margins de
Kevin Anderson, o las próximas traducciones al inglés del gramsciano argentino José
Arico. Menos conocido y estudiado, es cierto, han sido los marxismos africanos
y la recepción de estos en el continente y en la diáspora atravesados por los dilemas
decimonónicos que el mismo Marx contempló como el nacionalismo y el
colonialismo, el desarrollo desigual y el imperialismo, lo subalterno y el
campesinado.
Las visiones marxistas de Khaliq Mahgoub y Cesaire,
sin embargo, no pudieran encontrarse más distante una de la otra. En la defensa
del sudanés "En la virtud del marxismo, su excelencia", el marxismo
es articulado como un discurso de la emancipación del colonialismo y como un
modelo teórico y práctico de la construcción de la identidad moderna de ese país
africano. Defensor del partidismo y traductor de Marxismo y Lingüística de Stalin, Mahgoub, a diferencia de Cesaire,
no distinguía entre "particularismo" y "universalismo" en
tanto marxismo, sino más bien preconiza la liberación nacional en la medida que
esta fuese acompañada de los principios universales e internacionalistas del
marxismo-leninismo.
Una de las diferencias entre Cesaire y Mahgoub
radicaba, en que mientras la militancia comunista de Cesaire era subsidiaria al
Partido Comunista Francés, el autor sudanés de Nuevos Horizontes, estuvo al frente del Partido Comunista de Sudan
hasta su ejecución en 1971. De ahí que las respuestas de marxistas, en el contexto
colonial, tendrían que estudiase con énfasis en la relación de sus intelectuales
con los partidos comunistas fuera y dentro de las periferias.
Khaliq Mahgoub, a diferencia de Cesaire, esgrimía en
aquella defensa que el marxismo y el materialismo dialectico no podía aislarse
de la historia y la memoria de luchas por la liberación nacional:
"En virtud del marxismo, su excelencia, y en virtud del
materialismo dialéctico, su corazón latiente, es que hemos alcanzando a narrar
nuestra historia. Una historia que trata de la emancipación y que de ninguna forma debe ser contaminada
por una imaginación enferma y una desesperación exagerada. Esta es la historia
de una generación de marxistas que le entregaron la liberación a su
pueblo".
Tres años antes, Aimé Cesaire en su carta de
renuncia a Thorez, argumentaría lo contrario: el comunismo se había convertido
en una de las más "frías abstracciones" en la búsqueda de la unidad
entre África y la diáspora caribeña, entre el proletariado y el subalterno de países
tercermundistas, a la manera de Alergia, que había recibido la sanción por parte
del PC francés. La determinación de clase, para Cesaire, se imponía por encima
de toda singularidad étnica o postcolonial. Teóricamente, la renuncia de
Cesaire, así como la réplica que había desarrollado en Discurso sobre el colonialismo, inscribía el
"universalismo" marxista desde la singularidad nacional o como instancia
del sujeto colonial en un universalismo concreto. Así, Cesaire escribía hacia
el final de su carta:
"¿Provincianismo? Para nada. No me estoy enterrando en un estrecho
particularismo. Pero tampoco quiero perderme en un demacrado universalismo. Hay
dos formas de perderse: segregándose en un particularismo o diluirse en un
universalismo. Mi concepción de lo universal es lo universal enriquecido por
lo particular, un universalismo enriquecido por todos los particularismos: la compenetración
y la coexistencia de todos los particularismos".
A estos dos casos de marxismos negros que Hassan ha
recogido para ampliar la tradición vinculada a la figura del propio Marx o de
las versiones ortodoxas del marxismo soviéticos, también se pudiera incluir al
marxista cubano Walterio Carbonell quien, en su Crítica. Cómo surgió la cultura nacional (Ediciones Yaka, 1961),
trazaba una genealogía de lucha anti-imperialista desde la rebelión de Aponte
de 1815 hasta la Revolución de 1959, colocando en el centro al negro como
sujeto supra-histórico de esta lucha de más de un siglo.
Inmediatamente censurado por el nuevo gobierno revolucionario de Fidel Castro, el discurso marxista de Carbonell había entrado en contradicción con el relato oficial que el fidelismo había construido y que luego se reafirmará cuando se asumiera en 1961 el carácter comunista de la Revolución. De ahí que ante la sugerencia de Hassan de estudiar la resistencia al marxismo hegemónico desde las periferias, también se pudiera complementar con un estudio de las resistencias de marxismos y marxistas alternativos dentro de los países del Tercer Mundo, como demuestran varias experiencias, como Cuba o Vietnam, donde el socialismo real llegó a triunfar.
Inmediatamente censurado por el nuevo gobierno revolucionario de Fidel Castro, el discurso marxista de Carbonell había entrado en contradicción con el relato oficial que el fidelismo había construido y que luego se reafirmará cuando se asumiera en 1961 el carácter comunista de la Revolución. De ahí que ante la sugerencia de Hassan de estudiar la resistencia al marxismo hegemónico desde las periferias, también se pudiera complementar con un estudio de las resistencias de marxismos y marxistas alternativos dentro de los países del Tercer Mundo, como demuestran varias experiencias, como Cuba o Vietnam, donde el socialismo real llegó a triunfar.
______
Gerardo Muñoz
Enero del 2013
Miami, FL.


1 comment:
Interesante articulo, te recomiendo este otro sobre aspectos comparativos del socialismo tercemundista.
http://bit.ly/U5vpO8
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