En el diario de prisión comenzado luego de la ocupación
del ejercito en la Ciudad Universitaria de México, el escritor José Revueltas tituló
algunos fragmentos bajo el título "gris es toda teoría", fragmento de
una cita más larga que podemos encontrar en el Fausto de Goethe ("gris es toda teoría, verde es el árbol de
oro de la vida"). Asociar a la teoría o el pensamiento filosófico con el
color gris pone de relieve la oposición entre pensamiento y vida, ofreciendo
así un comentario en torno a los límites políticos, existenciales, y concretos
de una actividad que siempre pareciera menor al lado de la política concreta de
las prácticas de la lucha revolucionaria. Se puede pensar, sin embargo, que toda
teoría es de color gris porque el pensamiento siempre ha estado subordinado o
al margen de las luchas políticas, por lo cual ese color vendría a nombrar la
zona de incompatibilidad entre la teoría y la práctica, concepto y cuerpo, plasticidad
y estructura.
Adorno's Grey (2012), la más
reciente exhibición de la cineasta y teórica alemana Hito Steyerl en el espacio
de e-flux de New York, trabaja los
grises del pensamiento desde una anécdota circunscrita a la vida docente del
filósofo Theodor Adorno. En la mitología que auratiza la figura del autor de la
Dialéctica Negativa, se comenta que
Adorno mandó a pintar, hacia finales de los sesenta, el salón de aula de color
gris con el solo propósito de atizar aun más la concentración de sus avispados
alumnos de su curso de filosofía estética. En un video de unos 14/15 minutos,
Steyerl documenta a varios restauradores que, como forenses de la historia
intelectual, descascaran la pared con el cuidado de bisturíes y espátulas en búsqueda
de la capa de pintura gris con la cual se habría cubierto la última aula del
profesor Ted.
Aunque los forenses no logran dar con el mítico
color gris, queda la interrogante de porque Adorno habría escogido el gris, en
lugar de otro color monótono. Pintado íntegramente de gris el espacio de la galería,
Steyerl repite el mismo gesto adorniano, aunque ya no en una clase de filosofía,
sino en una blackbox de arte contemporáneo.
El efecto es completamente el opuesto: el tono gris de las paredes no logra
garantizar la concentración del espectador del documental, sino que añade un elemento
que nos distrae de la pantalla, y que nos provoca teorizar sobre la naturaleza y
sensación casi fenomenológica de ese color.
Si para Adorno como para Revueltas el gris es el
vestido de la teoría, Hito Steyerl contrapone esta anécdota a otra mucho más célebre,
y que a su vez le da entrada al comentario político. En 1969, mientras impartía
su clase, dos jóvenes militantes irrumpieron en el salón con sus senos
expuestos. Adorno corrió fuera del aula y según sus biógrafos, esta clase probablemente
haya sido la última de la vida docente del filosofo antes de retirarse a su
casa para escribir su inconclusa Teoría Estética,
publicado póstumamente.
La salida abrupta de Adorno frente a una féminas
parcialmente desnudas es la perfecta imagen del desencuentro entre la teoría
neo-marxista y las militancias juveniles de la contracultura de los sesenta y
setenta. El gris de Adorno, a diferencia del que profesaba Revueltas, no solo
se colocaba en oposición a una práctica política de los deseos, sino que
justamente era la única entrada al mundo mismo del pensamiento. Uno pudiera
decir que para Adorno todo pensamiento necesitaba gris para comenzar a entender
los movimientos y tonalidades de la dialéctica y lo universal; el gris recluye
lo concreto de eso que Arendt llamó la vida interna de la mente. Esas dos imágenes
- la arqueología de un color y la procelosa salida de una clase - dan cuenta de
la carencia de una filosofía del sujeto por parte del filósofo de Fráncfort,
una contradicción que excede más allá de la típica aporía entre teoría y práctica.
Adorno's Grey, al igual que
muchas otras de las obras de Hito Steyerl (November
2004, In Free Fall 2011), interviene
desde la representación artística con el fin de problematizar la distancia sinuosa
entre teoría y acción. De modo que esta obra no busca exponer el desencuentro
de un pensador, sino todo lo contrario; sugerir que en el gris de toda teoría
se encuentra en la acción misma, en la potencia de una radicalización que Hito
Steyerl ubica no solo en el espacio epistemológico del arte, sino en las
manifestaciones y protestas sociales de la crisis política del capitalismo.
Así, Adorno's
Grey concluye con una entrevista a uno de los protestantes de "Book
Bloc" quienes utilizaron libros del pensamiento radical (Dialéctica Negativa incluida) como
escudos en uno de los enfrentamientos en Berlín contra la policía. En esta
instancia simbólica, la teoría toma las calles, deviene en armamento contra el
orden establecido, comienza a interrogar los límites entre pensamiento y
cuerpo, entre tiempo de lectura y tiempo de acción. El binomio gramsciano entre
optimismo de la voluntad y pesimismo del intelecto quedan obliterados en una
misma puesta en escena.
Habría que recordar que en Filosofía del Derecho Hegel también evocaba un "gris de
grises" para llamar la atención sobre ese momento previo de la filosofía
ante el arribo de la oscuridad. Tal vez en esta pieza Steyerl ha buscado una
tonalidad dentro del mismo gris que supone la teoría y el verde que emana la acción:
moverse entre el espectro de esos dos colores es un ideal de toda composición en el compromiso de la actividad político-intelectual.
Sin renunciar al gesto teórico que signa Adorno, la
pieza de Hito Steyerl pudiera ser leída como un comentario a movimientos
sociales que reniegan la teoría o que entienden el activismo atravesados
binarismos tradicionales. La zona gris tendría que ver con ese pasaje
combinatorio y sucesivo entre dos funciones cambiantes y temporales disímiles:
la que exige la potencia de un pensamiento por una parte y la que elabora los
conceptos en medio de un acontecimiento político por otra. En sus diarios, Wittgenstein
confesó que le parecía pertinente pensar en un imposible "gris luminoso".
La luz de este gris es palpable también en este último proyecto de Hito
Steyerl, por la cual la singularidad de una metáfora cromática se traduce a los
confines concretos que definen al acto político.
______
Gerardo Muñoz
Diciembre del 2012
Princeton, NJ.


No comments:
Post a Comment