Wednesday, December 19, 2012

Gris es toda teoría



En el diario de prisión comenzado luego de la ocupación del ejercito en la Ciudad Universitaria de México, el escritor José Revueltas tituló algunos fragmentos bajo el título "gris es toda teoría", fragmento de una cita más larga que podemos encontrar en el Fausto de Goethe ("gris es toda teoría, verde es el árbol de oro de la vida"). Asociar a la teoría o el pensamiento filosófico con el color gris pone de relieve la oposición entre pensamiento y vida, ofreciendo así un comentario en torno a los límites políticos, existenciales, y concretos de una actividad que siempre pareciera menor al lado de la política concreta de las prácticas de la lucha revolucionaria. Se puede pensar, sin embargo, que toda teoría es de color gris porque el pensamiento siempre ha estado subordinado o al margen de las luchas políticas, por lo cual ese color vendría a nombrar la zona de incompatibilidad entre la teoría y la práctica, concepto y cuerpo, plasticidad y estructura.

Adorno's Grey (2012), la más reciente exhibición de la cineasta y teórica alemana Hito Steyerl en el espacio de e-flux de New York, trabaja los grises del pensamiento desde una anécdota circunscrita a la vida docente del filósofo Theodor Adorno. En la mitología que auratiza la figura del autor de la Dialéctica Negativa, se comenta que Adorno mandó a pintar, hacia finales de los sesenta, el salón de aula de color gris con el solo propósito de atizar aun más la concentración de sus avispados alumnos de su curso de filosofía estética. En un video de unos 14/15 minutos, Steyerl documenta a varios restauradores que, como forenses de la historia intelectual, descascaran la pared con el cuidado de bisturíes y espátulas en búsqueda de la capa de pintura gris con la cual se habría cubierto la última aula del profesor Ted.

Aunque los forenses no logran dar con el mítico color gris, queda la interrogante de porque Adorno habría escogido el gris, en lugar de otro color monótono. Pintado íntegramente de gris el espacio de la galería, Steyerl repite el mismo gesto adorniano, aunque ya no en una clase de filosofía, sino en una blackbox de arte contemporáneo. El efecto es completamente el opuesto: el tono gris de las paredes no logra garantizar la concentración del espectador del documental, sino que añade un elemento que nos distrae de la pantalla, y que nos provoca teorizar sobre la naturaleza y sensación casi fenomenológica de ese color.  

Si para Adorno como para Revueltas el gris es el vestido de la teoría, Hito Steyerl contrapone esta anécdota a otra mucho más célebre, y que a su vez le da entrada al comentario político. En 1969, mientras impartía su clase, dos jóvenes militantes irrumpieron en el salón con sus senos expuestos. Adorno corrió fuera del aula y según sus biógrafos, esta clase probablemente haya sido la última de la vida docente del filosofo antes de retirarse a su casa para escribir su inconclusa Teoría Estética, publicado póstumamente.

La salida abrupta de Adorno frente a una féminas parcialmente desnudas es la perfecta imagen del desencuentro entre la teoría neo-marxista y las militancias juveniles de la contracultura de los sesenta y setenta. El gris de Adorno, a diferencia del que profesaba Revueltas, no solo se colocaba en oposición a una práctica política de los deseos, sino que justamente era la única entrada al mundo mismo del pensamiento. Uno pudiera decir que para Adorno todo pensamiento necesitaba gris para comenzar a entender los movimientos y tonalidades de la dialéctica y lo universal; el gris recluye lo concreto de eso que Arendt llamó la vida interna de la mente. Esas dos imágenes - la arqueología de un color y la procelosa salida de una clase - dan cuenta de la carencia de una filosofía del sujeto por parte del filósofo de Fráncfort, una contradicción que excede más allá de la típica aporía entre teoría y práctica.

Adorno's Grey, al igual que muchas otras de las obras de Hito Steyerl (November 2004, In Free Fall 2011), interviene desde la representación artística con el fin de problematizar la distancia sinuosa entre teoría y acción. De modo que esta obra no busca exponer el desencuentro de un pensador, sino todo lo contrario; sugerir que en el gris de toda teoría se encuentra en la acción misma, en la potencia de una radicalización que Hito Steyerl ubica no solo en el espacio epistemológico del arte, sino en las manifestaciones y protestas sociales de la crisis política del capitalismo. 

Así, Adorno's Grey concluye con una entrevista a uno de los protestantes de "Book Bloc" quienes utilizaron libros del pensamiento radical (Dialéctica Negativa incluida) como escudos en uno de los enfrentamientos en Berlín contra la policía. En esta instancia simbólica, la teoría toma las calles, deviene en armamento contra el orden establecido, comienza a interrogar los límites entre pensamiento y cuerpo, entre tiempo de lectura y tiempo de acción. El binomio gramsciano entre optimismo de la voluntad y pesimismo del intelecto quedan obliterados en una misma puesta en escena.

Habría que recordar que en Filosofía del Derecho Hegel también evocaba un "gris de grises" para llamar la atención sobre ese momento previo de la filosofía ante el arribo de la oscuridad. Tal vez en esta pieza Steyerl ha buscado una tonalidad dentro del mismo gris que supone la teoría y el verde que emana la acción: moverse entre el espectro de esos dos colores es un ideal de toda composición en el compromiso de la actividad político-intelectual.

Sin renunciar al gesto teórico que signa Adorno, la pieza de Hito Steyerl pudiera ser leída como un comentario a movimientos sociales que reniegan la teoría o que entienden el activismo atravesados binarismos tradicionales. La zona gris tendría que ver con ese pasaje combinatorio y sucesivo entre dos funciones cambiantes y temporales disímiles: la que exige la potencia de un pensamiento por una parte y la que elabora los conceptos en medio de un acontecimiento político por otra. En sus diarios, Wittgenstein confesó que le parecía pertinente pensar en un imposible "gris luminoso". La luz de este gris es palpable también en este último proyecto de Hito Steyerl, por la cual la singularidad de una metáfora cromática se traduce a los confines concretos que definen al acto político.


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Gerardo Muñoz
Diciembre del 2012
Princeton, NJ.

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