Monday, April 29, 2013

Universalidad y el legado del poscolonialismo


El diálogo que dio cierre ayer a la conferencia organizada por Historical Materialism en NYC llevaba de título "Marxism and the Legacy of Subaltern Studies", y tuvo como tema central una discusión a dos manos  en torno al reciente libro Postcolonialism and the Specter of Capital (Verso, 2013) del sociólogo y pensador político Vivek Chibber. Fue un gran debate en el sentido de que se articularon "desacuerdos fundamentales" entre Vivek Chibber y el historiador pionero de la historiografía subalterna Partha Chatterjee. 

El libro de Chibber ha tenido una acogida calurosa dentro de cierto giro intelectual en la izquierda contemporánea (Slavoj Zizek, Alberto Moreiras, Bruno Bosteels, Peter Hallward, Nick Nesbitt) que actualmente han incidido sobre la importancia de un recuperación del concepto del "universalismo" o "universalidad" para todo proyecto político radical. En cierto sentido un libro como el de Chibber se coloca tanto en el plano teórico y reflexivo de las historiografías en la crítica ya avanzada por el mismo Hallward en Absolutely Postcolonial (2001) o Universal Emancipation: the Haitian Revolution and the Radical Enlightenment (2008) del historiador intelectual Nick Nesbitt. La diferencia estaría, como recordó el propio Chatterjee, en que el libro de Chibber es el ataque más sofisticado hasta el momento de desmontaje metacrítico al aparato postcolonial en sus múltiples variantes "duras" en el campo de las historiografías nacionales de la India.

Vivek Chibber, como en su reciente libro, comenzó atacando con crueldad al "poscolonialismo", aunque en realidad su crítica fue dirigida contra el paradigma de la "subalternidad", entendida como la "etapa avanzada" del poscolonialismo. Los referentes de su polémica figuraron, desde luego, los historiadores Ranajit Guha y Dipesh Chakrabarty, dos modelos de la historiografía subalterna que, según Chibber, deben ser superados no por ninguna "exigencia del día" (reciente giro "universalista", ya comentado), sino porque en sus trabajos encontramos contradicciones teóricas elementales (tanto teóricas como históricas) que vistas hoy se vuelven insostenibles. Para Chibber el poscolonialismo ha llegado a su "fin" más allá de como soplen los aires de los vaivenes teóricos (su intervención, digamos, tan solo coincide con ese reposicionamiento de la teoría crítica).

Vivek Chibber comenzó por cuestionar dos de los presupuestos centrales en la base de la teoría subalterna. Por una parte criticó la famosa "diferenciación" entre la globalización y la universalización del capital en los procesos de colonización de países periféricos desarrolladas en libros como Provincializing Europe y algunos ensayos de Chatterjee. No existe tal cosa, según él: es decir, podemos sostener ambas cosas (ausencia de universalidad capitalista y cultura subalterna) sin que una sustituya o remplace a la otra. La globalización del capital no se da borrando el elemento de lo cultural autóctono, sino más bien en convergencia con cierta transculturación: la emergencia y supervivencia de elementos tradicionales de culturas subalternas pueden existir perfectamente con la lógica universal del capital, justamente porque la "superestructura" cultural es flexible a una base de desarrollo (no importa si ésta es distinta del desarrollo capitalista del Primer Mundo). 

Y tiene cierto sentido que así sea, como es verificable hoy día. Como ha mostrado Wendy Brown en su Regulating Aversion (2008), la lógica de la diferencia cultural puede perfectamente coexistir con la expansión de los mercados articulados desde los ejes plenamente capitalistas. Justamente la expansión de la diferencia, se podría incluso decir, es lo que genera la expansión y el desarrollo de la lógica de la acumulación originaria, como lo ha estudiado John Kraniauskas en sus importantes ensayos sobre América Latina. 

Contra el segundo presupuesto subalterno, Chibber llamó la atención sobre el problema de la hegemonía. Para Guha (en Dominación sin Hegemonía, por ejemplo) el fracaso de la universalización del capital se debió a que el poder nunca alcanzó "hegemonía" a través de una revolución burguesa, dando lugar a una dominación inclusa, es decir, al quiebre de una saturación hegemónica por consenso (y no represión y coerción) en el sentido gramsciano. 

Además, Chibber fue más allá, apuntando que en realidad no hace falta porque pensar que la falta de hegemonía produce "diferencia subalterna", ya que en el contexto europeo mismo la hegemonía nunca fue dada tal cual por la burguesía, sino que fue "arrebatada" o "peleada" por los "de abajo". De ahí, entonces, que los modelos historiográficos de Guha - la Revolución Inglesa de 1640s, la Francesa, las revueltas burguesas de 1848s - en realidad nunca llegaron a alcanzar una hegemonía plena. En todo caso, explicitaron las profundas contradicciones entre la burguesía impulsora de el sistema capitalismo como estructura de nuevas formas de vida en su fase cultural en resistencia de ciertos sujetos proletarios y campesinos que buscaban dominar.

Finalmente, Chibber tildó de "orientalistas" a los subalternistas, ya no a los historiadores centrales sino a las subsecuentes variaciones del campo, que buscaron siempre ver en el espacio colonial una "diferencia pura" del "indígena que no habla"  (Spivak), que es "radicalmente distinto en su locación (Bhabha), o que simplemente hay "decolinizar" (podemos pensar en la escuela de Mignolo, aunque está no fue aludida por Chibber que conoce poco o nada del latinoamericanismo). La continuación de la subalternidad en el campo del latinoamericanismo literario es lo que un amigo y yo llamamos el "arguedismo literario". Ese sujeto escritor que exclusivamente puede "hablar desde el otro" a través de un proceso de inmerso bajo la lógica de la transculturación centrípeta, al margen de toda mediación (burguesa) de la cultura letrada. Chibber enfatizó una y otra vez que no hay parqué pensar en la no-contaminación del sujeto subalterno, e incluso llegó a apelar a las categorías de la "necesidad humana" - luego criticadas por Chatterjee como "idealistas" - de Martha Nussbaum como un nuevo universalismo del sujeto humano como esencialmente igual en sus actos y necesidades "básicas". 

El historiador Partha Chatterjee intentó defenderse de las críticas avanzada por Chibber, pero en realidad no pudo hacer mucho, salvo en un momento cuando dijo que ellos, los subalternos, no querían "transformar el mundo" a la manera de la creación de una próxima revolución universal (lo dudo, como el trabajo de algunos latinoamericanistas lo demuestra, si hubo una "filiación" con revoluciones como el Sandinismo en algunos de los grupos subalternos de finales y comienzos de la década de los 90), solo "historiar" algunas regiones coloniales, aunque si querían mantener el proyecto marxista. Para Chatterjee, Vivek Chibber atacaba la lógica de la subalternidad en la medida que veía que aquel superponía un universalismo "marxista" contra la lógica de locación histórica que permitieron dar lugar al "auge subalterno" a partir de estas derivaciones de la historiografía pionera en la subalternidad.

Chibber en su respuesta fue brillante, ya que optó por no subscribir un "universal marxista" en su análisis, sino más bien dejar claro que su prescripción de la universalidad operaba para ver cómo ese distanciamiento que habían tomado los subalternistas mismos, en lugar de aportar, desvirtuaba la realidad empírica del análisis histórico y teórico. A Chibber no le importó que estuviese inscrito en una filiación marxista o no, y ese fue uno de los puntos fuertes de su defensa, ya que por momentos, en durante su charla,  se podría entender el universalismo "descriptivo" del capital, como la aspiración de un reclamo universalista del marxismo sobre las especificidades locales (y para esto solo habría que volver sobre el Marx y América Latina del argentino José Arico). La universalidad fue el elemento en suspensión por la subalternidad cuando en realidad no era necesario abandonar o pensar una "realidad" que no era tan asimétrica como ellos inicialmente habian supuesto.

Esta extensión del argumento de Chibber fue importante, ya que entonces se pudiera decir que Postcolonialism and the Specter of Capital (Verso, 2013) merita ser leído como una intervención distinta al reclamo universalista en la izquierda, cuyo a priori es la substracción metafísica de una universalidad de procesos concretos, una suerte de relectura del "universal concreto" del Hegel de la Filosofía del Derecho. Luego de la descomposición que dio lugar al "giro cultural" de la izquierda en la década del 80, es obvio porque el neo-marxismo contemporáneo busque volver sobre el universalismo, ya sea desde el marxismo, la teología paulista, la Ilustración, o los regresos distintos a cierto hegelianismo. El estado de la discusión pasa por la suspensión de un abandono de las teorías de la "diferencia" para volver a sí mismo a aproximaciones del sujeto en mediación con el universalismo para un recomienzo de un posible nuevo proyecto emancipador. 

Chibber tan solo mencionó en toda su ponencia a Aníbal Quijano como representante de la "subalternidad" en los estudios latinoamericanos, si bien el concepto de la "coloniedad del poder" de Quijano antecede las discusiones de la Primera Proclama del Grupo Subalterno y de las discusiones posteriores de los miembros de lo subalterno en Duke University, como Alberto Moreiras y Jon Beasley-Murray, John Beverley e Ileana Rodríguez, Gareth Williams y Julio Ramos, John Kraniauskas y Walter Mignolo. Uno de los límites que encontrara, y que es desde ya posible criticar al libro de Chibber, es que ofrece una genealogía reducida del campo subalterno al campo meramente de la historiografía subalterna. No solo fueron los miembros de Duke lectores heterodoxos de Guha o Spivak, sino que criticaron, como ha recordado Alberto Moreiras recientemente en una conversación, muchos de estos temas hace ya más de dos décadas. 

En respuesta a este argumento de los antecedentes, lo que si aporta un libro como Postcolonial Theory and the Specter of Capital, es una sistematización de las críticas a la subalternidad y la propuesta de un regreso al universalismo en el análisis de las sociedades marcadas por el desarrollo desigual y combinado. Los efectos del libro de Chibber aun están por medirse, pero esta publicación ya ha anunciado algo que ha estado bajo el rurmor de muchos: hemos atravesado el agotamiento de las posibilidades teóricas tanto de la subalternidad como del poscolonialismo "at large".


____
Gerardo Muñoz
Abril 2013
Princeton, NJ.

3 comments:

Anonymous said...

Estimado Gerardo,
Acabo de leer un trabajo muy interesante de Duanel Díaz que salió en Diario de Cuba, y me pregunta siguiendo algunas de las reflexiones que se desprenden de ese texto y el tuyo, cuáles sería las implicaciones para el campo latinoamericanista, y para la razón académica, de estas críticas en contra del poscolonialismo. Lo hago tomando en cuenta de que algunos de los subalternistas latinoamericanos han sido muy cercanos a los populismos recientes en América latina, y todavía muy condescendientes con el régimen cubano....Gracias...

Gerardo Muñoz said...

Gracias, anonimo, por su comentario. Creo que las implicaciones o consequencias de las criticas mias y de Duanel, pueden ser amplias. Pero comienzo por pensar que se trataria, a un nivel muy conceptual, de pensar la politica dentro de un paradigma post-filiacion, es decir, mas alla de todo a priori ideologizante. Segundo, si esta al tanto, ya pronto saldra un dossier sobre este tema que estamos editando. Saludos, G

Anonymous said...

Muchas gracias. Me interesa mucho ese dossier. Soy venezolano y me preocupa mucho el vínculo de ciertos lenguajes de la academia con la legitimación de ciertas prácticas que se están dando en mi país que no son muy democráticas. Estoy ahora en Colombia...¿Sabría cómo se podría acceder a ese dossier, una vez que salga, desde aquí? Saludos y gracias.