Thursday, May 9, 2013

Zavaleta Mercado corrige a Carpentier

No es tanto una “corrección” en el sentido de enmendar lo que antes estaba errado, sino más bien mejorar lo que en un primer lugar parecía estimable. En una colección de tres charlas bajo el título El Estado Nacional o el Pueblo de los Pastores (El imperialismo y el desarrollo fisiocráfico) de 1963, el sociológico y pensador político boliviano Rene Zavaleta Mercado, daba fin a su charla aludiendo a lo ‘real maravilloso’ de Carpentier como línea de fuga para volver al mundo sensible de lo material latinoamericano. A contrapelo de los que buscan leer en el “realismo” una efusión de lo “Real” o peor un proyecto de la “especularidad imperial”, Zaveleta leía en aquellas páginas del escritor cubano una potencia para el “reencuentro”, en la determinación althusseriana, entre el mundo del trabajo y la lengua de la representación. Para tener una idea plena, es mejor citar íntegramente aquella conclusión del ensayo “Notas para una historia natural de Bolivia”:

En marzo de 1948 el gran escritor cubano Alejo Carpentier entregó a Caracas un pequeño manual de lo real maravilloso que se llama El Reino de este Mundo. Carpentier se preguntaba entonces, para entrar en el imprevisto tránsito de Ti Noel de Haití si la historia de América no es una crónica de lo real maravilloso. Al leerlo pensé en los cánones de plomo de Alejo Calatayud, que una vez disparaban y difundía, o en el diario de las guerrillas del semianalfabeto tambor mayor Vargas o en Melgarejo que, aunque siempre fue un centauro borracho, lloraba ante las ciudades que incendiaba. Releyendo estas hermosas páginas de Alejo Carpentier pienso ahora que estos son lugares comunes del país latinoamericano y que en estas tierras la maravillosa o lo maravillo no es una burocracia de trabajadores de la imaginación sino una circunstancia frecuente de la realidad, caudalosa en el grado necesario para no terminar jamás. Acaso sea un deber mayor y también un destino, para el reencuentro de estos países elegidos como infortunados, seguir los pasos de Carpentier que redescubrió Haití” (“Notas para un historia natural de Bolivia”).

Un discurso imaginativo como el de Zavaleta – pienso análogamente también en los usos de la literatura que pueden rastrearse en el monumental El Ingenio del historiador cubano Manuel Moreno Fraginals – ha caído hoy en desuso en el pensamiento de los discursos sociológicos. No solo eso, en esta línea hay un segundo nivel de corrección por parte de Zavaleta a Carpentier, ya no en el contenido, sino sobre lo que pudiéramos llamar la reapropiación de la formalización de una lengua poética. El realismo como totalidad y contradicción: esto supone, de entrada, el semianalfabeto y la musicalidad, el descubrimiento y el análisis concreto de la Historia. Contra los burocratismos analíticos, Zavaleta propone entender lo “maravilloso” como lugar que se instancia toda realidad, pero que, en este proceso, también genera la repetición, en otras palabras: el recomienzo de todo pensamiento.

Antes de llegar a esta alusión literaria, Zavaleta había escrito: “El minero es la única entidad social que reúne los hechos de la tradicionalidad y lo actual o presencia: ya sabemos donde aprendió su lucha…”. El realismo maravilloso no es, por lo tanto, la línea de fuga hacia una un afuera de lo material, sino el punto de convergencia o intersticio que conforma la experiencia americana desde y para lo que conocemos como Modernidad. No es una vuelta al “origen” onto-teológico, sino más bien un lugar del encuentro moderno atravesado por eso que Zavaleta llamó la “ambición del ekeko”, donde es posible estudiar la acumulación originaria situada en el origen mismo de lo maravilloso.



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Gerardo Muñoz

Princeton, NJ

Mayo de 2013

1 comment:

RECOMENZAR said...

entre sin saber nada
me voy aprendiendo